Esta es una pregunta que muchos se hacen con sinceridad:
“Si verdaderamente el Imam Mahdi ya ha venido, ¿por qué persisten los conflictos, como la guerra en Palestina?”
La promesa divina no implica cumplimiento inmediato
En primer lugar, debemos recordar que las promesas divinas no se cumplen de manera instantánea, sino progresiva. El Sagrado Corán enseña:
«Él es Quien ha enviado a Su Mensajero con la guía y la Religión de la verdad, para que la haga prevalecer sobre todas las religiones, aunque lo odien los que asocian dioses a Dios.»
(Corán 61:10)
Esta profecía comenzó con el Santo Profeta Muḥammad (sa) hace más de quince siglos, y aún no se ha cumplido plenamente, pero su verdad sigue avanzando poco a poco. De la misma forma, la venida del Imam Mahdi representa el inicio de una transformación espiritual mundial, no su culminación inmediata.
¿Por qué no cesan los conflictos?
La clave está en comprender el verdadero papel del Mahdi prometido. Él no vino a conquistar por la espada, sino a reformar corazones por medio de la palabra de Dios. Como declaró el fundador de la Comunidad Ahmadía, Hazrat mirza ghulam ahmad (as), quien afirmó ser el Mesías y Mahdi prometido:
“Ahora abandonad, oh amigos, el pensamiento del yihad,
Para la religión está prohibida la guerra y el combate.
¿Por qué olvidáis la noticia de yadha’u al-ḥarb?
¿Acaso no la leéis en Bujari, abrid el libro y vedlo?”
(Hadiya Golarviya, Ruhani Khazain, vol. 17, págs. 77–78)
Esta enseñanza se basa en la profecía del Santo Profeta (sa):
يَضَعُ الْحَرْبَ – “Él suspenderá la guerra.”
(Sahih al-Bujari, Libro de los Profetas, capítulo sobre el descenso de Isa, hijo de María)
Y también:
“En su época, la guerra dejará sus armas.”
(Al-Durr al-Mantsur, Imam Jalal al-Din Suyuti, Dar al-Maʿrifa, Beirut)
Es decir, el Mahdi ha venido con el mandato divino de suspender las guerras religiosas, y su misión es espiritualmente revolucionaria, no militar.
Las guerras continúan porque el mundo ha rechazado al Mahdi
Dios ya ha enviado al reformador, pero la mayoría de los musulmanes aún no lo han aceptado. Por lo tanto, siguen ignorando su guía y recurriendo a soluciones violentas, a pesar de que él advirtió claramente:
“Quien ignore este mandato y vaya a la batalla,
Recibirá una derrota más dura que la de los incrédulos.”
(Hadiya Golarviya, Ruhani Khazain, vol. 17, págs. 77–78)
Esto se ha cumplido trágicamente en numerosos conflictos recientes, incluido el ataque de Hamás en Gaza. Aunque fue presentado como resistencia, el resultado ha sido una devastación mucho mayor, con miles de muertos inocentes, sufrimiento masivo y ninguna victoria tangible. Esta no es una excepción, sino la confirmación de una profecía clara y viva: el islam ya no puede avanzar por medio de la guerra.
El verdadero yihad de esta era
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as) explicó que en esta época, las condiciones necesarias para el yihad con la espada han desaparecido, especialmente en contextos como la India bajo dominio británico o en los sistemas actuales donde los musulmanes tienen libertad de culto y palabra. Él escribió:
“No hay duda de que en esta época y en este país, las condiciones para el yihad están ausentes […] En una era de paz y seguridad, el yihad no es posible.”
(Hadiya Golarviya, Ruhani Khazain, vol. 17, pág. 82)
El yihad hoy no es con armas, sino con oración, paciencia, difusión pacífica del islam y transformación moral.
Conclusión
La guerra en Palestina no ha terminado porque el mundo islámico aún no ha reconocido ni seguido al Mahdi prometido.
Dios ha enviado la cura, pero el enfermo la ha rechazado.
El reformador ha llamado al diálogo, pero muchos han elegido el conflicto.
Por ello, las promesas de paz y victoria aún no se han manifestado, aunque ya han comenzado en aquellos que sí han aceptado su mensaje.
Cuando los musulmanes abracen al Mahdi con sinceridad, abandonen la violencia y adopten el yihad espiritual, la paz no solo llegará a Palestina, sino al mundo entero. Esa es la promesa divina.
