Un diálogo entre un erudito damasceno y un compañero del Mesías Prometido (1925)

Un diálogo teológico sobre la veracidad del Mesías Prometido (as) (1925)

19 de septiembre de 1925

Para comprender mejor este tema, puede consultar nuestra guía principal sobre Comunidad Musulmana Ahmadía.

Hazrat Qazi Muhammad Nazir (ra) (1898–1980)

Qazi Muhammad Nazir de Lyallpur, Faisalabad, fue un eminente erudito religioso, investigador y escritor. Escribió extensamente y añadió numerosos libros valiosos a la literatura de la Jamaat-e-Ahmadiyya.

Nació el 3 de septiembre de 1898. En 1938, dedicó su vida al servicio del Ahmadiyyat. Inicialmente fue nombrado profesor de estudios orientales y posteriormente profesor de literatura árabe en Jamia Ahmadiyya. También sirvió como profesor de teología, urdu y persa en el Talim-ul-Islam College. En mayo de 1955, fue nombrado director de Jamia Ahmadiyya. En 1965, fue designado nazir islah-o-irshad.

Durante muchos años impartió lecciones del Sagrado Corán y del Hadiz. Tenía un profundo conocimiento de muchos campos de la teología. Durante años pronunció discursos en la Jalsa Salana. Su oratoria era tan elocuente que sus intervenciones eran escuchadas con gran interés. Hazrat Qazi Muhammad Nazir (ra) falleció el 15 de septiembre de 1980.


Un diálogo sobre la veracidad del Mesías Prometido

Un erudito de Damasco preguntó:

“Si creéis que Jesús (as), hijo de María, ha fallecido, entonces ¿cómo consideráis a Mirza Ghulam Ahmad (as) como el Mesías Prometido?”

Respondí que los ahadiz contienen profecías sobre la venida de un Mesías. Respecto a esta figura esperada, el Santo Profeta Muhammad, la paz sea con él, declaró claramente:

امامکم منکم
“Vuestro Imam será de entre vosotros” (Sahih al-Bukhari)

فامّکم منکم
“Vuestro Imam será de entre vosotros mismos” (Sahih Muslim)

Es decir, sería de entre la umma musulmana. Dado que Mirza Ghulam Ahmad afirmó ser el Mesías muhammadano, y los ahadiz especifican que el Mesías Prometido surgiría de entre los seguidores del Santo Profeta (sa), nos vemos obligados —tras encontrar verídica su afirmación— a aceptarlo como el Mesías Prometido conforme a estos ahadiz auténticos.


¿Y si se rechazan los ahadiz?

El erudito damasceno preguntó entonces:

“Si alguien no considera fiables estos ahadiz, ¿cómo estableceríais entonces la veracidad de su afirmación de ser el Mesías?”

Respondí que si una persona rechaza los ahadiz, presentaríamos pruebas del Sagrado Corán y argumentos racionales para demostrar la veracidad de la afirmación del Mesías Prometido (as). Y si esa persona negara incluso el Sagrado Corán, entonces le presentaríamos las señales que Allah el Todopoderoso ha manifestado para establecer la veracidad del Mesías Prometido (as).


Beneficios derivados del Mesías Prometido

El erudito preguntó además:

“¿Qué beneficio habéis obtenido de la persona de Mirza Ghulam Ahmad Sahib (as)? ¿Fue político o religioso?”

Respondí:

En cuanto al beneficio político, bajo la guía de sus enseñanzas hemos sido protegidos —en mucha mayor medida que otras naciones— de muchas tribulaciones de esta época turbulenta. En cuanto a los beneficios religiosos, son innumerables e inconmensurables.


Una Jamaat global

Con la venida del Mesías Prometido (as), se ha establecido una Comunidad que ahora se ha extendido por todo el mundo. Es una Jamaat en la que cada individuo ha sido impregnado con una pasión, celo y fervor por el tabligh [predicación] del islam y la exaltación del nombre de Allah el Todopoderoso.

Cabe destacar que este despertar espiritual se produjo en una época en la que la gente se había vuelto completamente indiferente y sin vida en este aspecto. Incluso los gobernantes y líderes musulmanes se habían vuelto negligentes respecto a esta obligación, y los eruditos religiosos estaban tan ocupados en disputas internas que permanecían totalmente ajenos a los peligrosos preparativos y la vigilancia de los oponentes del islam.

El Mesías Prometido (as) reunió para su Jamaat un tesoro de argumentos con los cuales hemos sido equipados para prevalecer sobre las religiones falsas. Nuestros misioneros están ahora extendidos por todo el mundo, y esta Comunidad, antes pobre pero espiritualmente apasionada, ha elevado el llamado de Allahu Akbar en tierras de no creyentes mediante la construcción de mezquitas.

En resumen, habíamos sido negligentes respecto a la obligación mencionada en el Sagrado Corán:

کُنۡتُمۡ خَیۡرَ اُمَّۃٍ اُخۡرِجَتۡ لِلنَّاسِ تَاۡمُرُوۡنَ بِالۡمَعۡرُوۡفِ وَتَنۡہَوۡنَ عَنِ الۡمُنۡکَرِ

“Sois la mejor comunidad suscitada para el bien de la humanidad; ordenáis el bien y prohibís el mal.” (3:111)

Sin embargo, el Mesías Prometido (as) nos concedió el gran favor de despertar a quienes estaban dormidos. A través de él, se dio vida a los espiritualmente muertos. Nos dirigió hacia el propósito superior de la vida, y mediante las señales manifestadas en su favor, alcanzamos la firme convicción de que Dios existe, qué desea de nosotros y cómo podemos complacerle.


Renovación de la verdadera comprensión del Corán

A través del Mesías Prometido (as), se nos concedió una profunda comprensión de las sutilezas y significados más profundos del Sagrado Corán, y percibimos en nuestros corazones la naturaleza milagrosa de la revelación divina llena de sabiduría.

En este punto, el erudito damasceno preguntó:

“¿Puede realmente un hombre del Punjab comprender y explicar el Corán mejor que aquellos cuya lengua nativa es el árabe?”

Respondí:

¿Por qué no? El Sagrado Corán es el Libro de Dios y está destinado a todo el mundo. Allah el Todopoderoso declara:

ثُمَّ اَوۡرَثۡنَا الۡکِتٰبَ الَّذِیۡنَ اصۡطَفَیۡنَا مِنۡ عِبَادِنَا

“Luego dimos el Libro en herencia a aquellos de Nuestros siervos a quienes elegimos.” (35:33)

Esto significa que los herederos de este Libro siempre han sido Sus siervos escogidos. Por lo tanto, si la existencia de tales elegidos estuviera limitada únicamente a Arabia, entonces vuestra afirmación —de que nadie puede entender el Corán mejor que sus hablantes nativos— sería válida.

Pero si el Corán es para toda la humanidad, entonces mediante la quwwat-e-qudsiya [fuerza espiritual] del Santo Profeta (sa), pueden surgir en cualquier parte del mundo personas que, recibiendo conocimiento de Dios, se convierten en herederos del Corán.

Así, si un no árabe afirma que, teniendo a Dios como su Maestro, ha recibido un conocimiento más profundo del Corán que otros, su afirmación es válida —porque su Maestro es el Conocedor de todo conocimiento.

El Mesías Prometido (as) proporcionó una prueba práctica de esta afirmación. Escribió en árabe un comentario de la Sura al-Fatihah, produciendo una obra erudita e invitando a todos los sabios a responder de igual manera. Sin embargo, todos los intentos fracasaron, los corazones se humillaron y nadie pudo producir una obra comparable.


Una pregunta sobre la interpretación coránica

El erudito preguntó:

“¿Puedo preguntaros sobre la interpretación de un versículo en particular?”

Respondí:

“Sois bienvenido a preguntar.”

Dijo:

اِنَّ اللّٰہَ لَا یَاۡمُرُ بِالۡفَحۡشَآءِ
“Allah nunca ordena el mal.” (7:29)

Sin embargo, en otro lugar dice:

وَإِذَآ أَرَدۡنَآ أَن نُّهۡلِكَ قَرۡيَةً أَمَرۡنَا مُتۡرَفِيهَا فَفَسَقُواْ
“Cuando decidimos destruir una ciudad, ordenamos a sus ricos que sigan el camino recto, pero ellos desobedecen.” (17:17)

Aquí parece haber una contradicción entre ambos versículos. ¿Cómo se resuelve?

Respondí:

No hay ninguna contradicción. En el primero, Allah establece el principio general de que no ordena el mal. En el segundo, se ilustra ese mismo principio en la práctica. Cuando Allah decide la caída de un pueblo, transmite Sus mandamientos a sus ricos, pero ellos desobedecen y se rebelan. En ningún lugar se dice que Allah les ordene pecar. Dado que Allah ya ha establecido que nunca ordena el mal, es evidente que “ordenar” aquí significa ordenar el bien, pero la gente lo rechaza.

Aquellos traductores que han interpretado este versículo como si Allah ordenara el pecado han caído en un grave error.


La afirmación de profecía

El erudito dijo:

“Acepto a Mirza Ghulam Ahmad Sahib (as) como un gran reformador, pero no estoy preparado para aceptar su afirmación de profecía.”

Respondí:

“La razón es que aún no habéis investigado a fondo su afirmación. Ya que estáis haciendo preguntas, permitidme preguntaros algo.”

El erudito respondió:

“Preguntad sin dudar.”

Le pregunté el significado del siguiente versículo de la Sura al-Haqqah:

وَلَوۡ تَقَوَّلَ عَلَیۡنَا بَعۡضَ الۡاَقَاوِیۡلِ۔ لَاَخَذۡنَا مِنۡہُ بِالۡیَمِیۡنِ۔ ثُمَّ لَقَطَعۡنَا مِنۡہُ الۡوَتِیۡنَ

“Si él hubiera inventado algo y lo hubiera atribuido a Nosotros, lo habríamos tomado por la mano derecha y le habríamos cortado la arteria vital.” (69:45-47)

El erudito respondió que el significado literal es que si Muhammad (sa) hubiera inventado algo, Allah lo habría castigado quitándole la vida.

Dije:

Este versículo demuestra que el Corán es revelación divina. Si el Profeta hubiera inventado algo, habría sido destruido, pero vivió 23 años tras recibir la revelación, lo que demuestra su veracidad. La razón también confirma que Dios no concedería tal plazo a un impostor.

Continué:

El Mesías Prometido (as) también utilizó este argumento. Así como el Profeta (sa) vivió 23 años tras su afirmación, él también vivió más de 23 años tras afirmar recibir revelación, lo cual prueba su veracidad.


Un desafío a los críticos

Por lo tanto, quien rechace al Mesías Prometido (as) no puede usar este versículo para probar la veracidad del Profeta Muhammad (sa), porque se le podría responder: si rechazáis a alguien que vivió más de 23 años tras su afirmación, ¿por qué aceptáis ese mismo argumento para el Profeta?


Cierre del diálogo

El erudito respondió:

“Dejemos por ahora la discusión teológica. Pero si tengo la oportunidad, visitaré Qadian y me quedaré allí dos o tres meses.”

El erudito me dio su dirección y luego se marchó.


Qazi Muhammad Nazir (Maulvi Fazil y Munshi Fazil)
Presidente de Anjuman Ahmadiyya Lyallpur.

(Traducido por Al Hakam del urdu original, publicado en el número del 19 de septiembre de 1925 de Al Fazl)

Traducido al español por Afia Ambar

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