As-Salam: La Fuente de la Paz

As-Salam La Fuente de la Paz

El significado de As-Salam en el Islam

“Él es Al-lah, no hay más dios que Él, el Soberano, el Santo, la Fuente de la Paz, el Otorgador de Seguridad, el Protector, el Todopoderoso, el Dominador, el Excelso. ¡Glorificado sea Al-lah, muy por encima de lo que Le asocian!”

Para comprender mejor este tema, puede consultar nuestra guía principal sobre Islam en español.

(Surah Al-Hashr 59:24)

Este versículo del Sagrado Corán destaca el nombre As-Salam, uno de los Hermosos Nombres de Al-lah, que significa la Fuente de la Paz. Este atributo refleja la perfección divina, libre de toda imperfección, aflicción o sufrimiento, y Su capacidad para otorgar paz y seguridad a la humanidad.

La explicación del Mesías Prometido (la paz sea con él)

Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, el Mesías Prometido (la paz sea con él), profundiza en este concepto en La Filosofía de las Enseñanzas del Islam:

“Él es la Fuente de la Paz, es decir, es el Dios que está completamente libre de toda imperfección, aflicción y dificultad. No solo eso, sino que proporciona paz y seguridad a todos. Este significado es evidente: si Él estuviera aquejado por desgracias, o si los hombres pudieran matarlo, o si sus designios pudieran frustrarse, entonces, al contemplar tales ejemplos negativos, ¿cómo podrían los corazones hallar sosiego en la certeza de que un Dios así los libraría verdaderamente de sus aflicciones?”
(La Filosofía de las Enseñanzas del Islam, p. 101)

Esta enseñanza subraya que Al-lah, As-Salam, está por encima de toda debilidad, ofreciendo a la humanidad un refugio de paz y seguridad.

Al-lah, As-Salam, frente a otras creencias

A diferencia del Islam, algunas religiones presentan conceptos de divinidades sujetas a sufrimiento o muerte:

  • Hinduismo: Diosas como Chinnamasta, representada con su cabeza decapitada, o Aravan, quien se sacrificó para apaciguar a la diosa Kali, reflejan narrativas de autoinmolación.
  • Tradiciones aztecas: Los dioses mayas se sacrificaban para sustentar el universo, lo que llevó a prácticas de sacrificio humano para saldar una “deuda” divina.
  • Cristianismo: Según la creencia cristiana, Dios asumió forma humana como Jesús (la paz sea con él) y sufrió tortura y muerte en la cruz para redimir a la humanidad del pecado original (Reina-Valera 1960, Juan 19:1-30).

En contraste, el Islam presenta a Al-lah como As-Salam, inmune a todo daño y fuente suprema de paz, destacando que es la humanidad, no Dios, quien necesita Su protección.

La desconexión con Al-lah: la raíz de la crisis de paz

Hoy, la humanidad enfrenta una crisis de paz sin precedentes. El aumento del ateísmo, la pecaminosidad y los conflictos globales, junto con la amenaza de una guerra nuclear, reflejan una desconexión con Al-lah, As-Salam. La paz mental y espiritual se ve perturbada por el temor, la ansiedad y la violencia. Esta crisis se agrava porque:

  • La humanidad ignora los mandamientos de Al-lah, As-Salam.
  • No se sigue el ejemplo del Santo Profeta Muhammad (la paz y bendiciones de Al-lah sean con él).
  • El mundo aún no acepta las enseñanzas del Mesías Prometido (la paz sea con él) ni el sistema del Jilafat, establecido por Al-lah para promover la paz.

El Islam: un camino hacia la paz

El nombre “Islam” significa paz y seguridad alcanzadas al someterse a la Voluntad de Al-lah. El Sagrado Corán establece:

“Ciertamente, la religión verdadera ante Al-lah es el Islam.”

(Surah Al-Imran 3:20)

Al-lah, As-Salam, ordena:

“Ciertamente, Al-lah ordena la justicia, la beneficencia y el trato bondadoso hacia los demás, como se trata a los parientes cercanos; y prohíbe la indecencia, el mal y la rebelión. Os exhorta para que reflexionéis.”

(Surah An-Nahl 16:91)

“Quien mata a una persona —salvo en caso de asesinato o por sembrar el desorden en la tierra— es como si hubiera matado a toda la humanidad; y quien salva una vida, es como si hubiera salvado a toda la humanidad.”

(Surah Al-Ma’ida 5:33)

Estas enseñanzas promueven una sociedad basada en la justicia, la benevolencia y el respeto por la vida humana, cuidando a los necesitados, vecinos y desconocidos.

El Mesías Prometido y el Jilafat: guías para la paz

Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (la paz sea con él) estableció las diez condiciones del Bai‘at, que incluyen:

  • Condición IV: No causar daño a las criaturas de Al-lah con la lengua, las manos o cualquier otro medio.
  • Condición VII: Renunciar al orgullo y vivir con humildad, paciencia y mansedumbre.
  • Condición IX: Dedicarse al servicio desinteresado de la humanidad por la causa de Al-lah.

Los Califas de la Comunidad Musulmana Ahmadía, como Hazrat Mirza Masroor Ahmad, Jalifatul-Masih V (que Dios le ayude), han continuado este legado. En 2012, Su Santidad instó al Parlamento Europeo a trabajar por la paz universal, y recientemente advirtió a líderes mundiales sobre el riesgo de una Tercera Guerra Mundial.

Construyendo un mundo en paz

En su libro Paigham-e-Sulh (Un Mensaje de Paz), el Mesías Prometido (la paz sea con él) abogó por el diálogo interreligioso para fomentar la paz, reconociendo que todas las religiones, en su origen, buscan establecer la paz de Al-lah, As-Salam.

Hoy, debemos orar para que los líderes mundiales eviten guerras destructivas y para que la humanidad se reconecte con Al-lah, la Fuente de la Paz. Que seamos dignos de escuchar:

“¡Paz! —palabra de un Señor Misericordioso.”

(Surah Ya-Sin 36:59)

Y que entremos en Su Paraíso con:

“Entrad en ellos con paz y seguridad.”

(Surah Al-Hijr 15:46-47)

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Categorías: Islam, Paz Mundial, Ahmadía, Enseñanzas Coránicas
Etiquetas: Al-lah, As-Salam, Mesías Prometido, Jilafat, paz en el Islam, Sagrado Corán
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