Los ateos suelen afirmar que no solo rechazan, sino que también condenan las creencias que carecen de respaldo y confirmación científica. Sin embargo, al criticar lo que ellos llaman “fe ciega”, pisan terreno resbaladizo al sostener sus propias creencias inevitablemente “ciegas”, muchas veces sin siquiera darse cuenta.
Tomemos como ejemplo el asesinato. Los ateos no necesitan un texto antiguo y arcaico que les diga que matar está mal; pueden llegar por sí mismos a esta conclusión tan obvia.
Apliquemos esto de forma práctica.
¿Cuándo crees que empezó a aplicarse el concepto de asesinato a nosotros como especie? ¿Se aplicaba cuando aún éramos parecidos a los monos? Las tribus de chimpancés entran en guerra entre ellas en la naturaleza. Matan brutalmente a miembros de otras tribus y mutilan sus cuerpos. A veces, aquellos a quienes matan son individuos con los que estaban muy familiarizados e incluso con los que crecieron juntos (1).
¿Es moralmente incorrecto que los animales se comporten de esta manera? ¿Habría sido moralmente incorrecto que nuestros antepasados se comportasen así? ¿Y los neandertales? ¿Se aplicaba a ellos el concepto de asesinato? ¿Qué pruebas científicas tienes de que existe un punto en nuestra evolución en el que la vida se volvió “especial”?
Tal vez creas que el concepto de asesinato surgió cuando empezamos a cazar animales grandes, y el altruismo se volvió más importante para nosotros. Sin embargo, otros primates también muestran altruismo, empatía, conciencia de las normas sociales, engaño, etc. Tal vez pienses que el concepto de asesinato apareció en la etapa en la que comenzamos a mostrar signos de modernidad conductual. Sin embargo, también se han encontrado arte abstracto y herramientas complejas entre los neandertales, quienes en ocasiones enterraban a sus muertos.
¿Qué evidencia empírica tienes para demostrar que existe un punto en nuestra evolución a partir del cual matar dentro de nuestra especie pasó a ser asesinato?
Si el concepto de asesinato tiene una base en la realidad y no es una creencia ciega que mantienes, entonces deberías tener alguna prueba falsable de su existencia. Al fin y al cabo, eso es precisamente lo que los ateos exigen a los creyentes respecto a su visión de que el universo tiene una Causa Consciente.
La realidad es que, sin creer en Dios como punto de referencia moral para lo que está bien y lo que está mal, tu opinión subjetiva nunca podrá ser más que eso: una opinión. Está basada en una creencia ciega que mantienes, la de que la vida humana es especial.
Es una creencia ciega que aplicas en tu vida diaria de manera tan arbitraria que ni siquiera sabes por qué comes unas formas de vida y te niegas a comer otras. La indignación moral con la que percibes el consumo de ciertos animales es una expresión de tu convicción en esa creencia ciega.
Tal vez te escandalice la matanza y el consumo de perros, pero no tengas ningún problema en comer cerdos o vacas.
Quizá seas más “civilizado” y elijas ser vegetariano o vegano. En ese caso, deberías tener una base científica para una creencia que sostienes con tanta firmeza que consideras inmoral matar animales.
¿Es la conciencia lo que te hace creer que la vida animal es extraordinaria? ¿Qué prueba falsable tienes para defender tu creencia de que la cognición presente en las plantas no es suficiente para considerar su vida como especial?
Lo único que has hecho es extender tu fe ciega en que algunas formas de vida son únicas a otra categoría aleatoria de seres vivos.
Tu concepto de asesinato no está basado en la ciencia; tus creencias sobre este tema se fundamentan en la fe ciega, no hay forma de evitarlo.
El Islam enseña un principio coherente y lógico: el concepto de la santidad de la vida no surge de las ciencias físicas, sino de las ciencias espirituales; proviene de Dios, la causa de todas las causas.
Sin un punto de referencia moral, no existe un bien ni un mal objetivos; solo existe lo que nosotros queremos llamar “bueno” y lo que etiquetamos como “malo”. Pretender que existe otra autoridad distinta para ello es, por definición, una creencia ciega.
El Sagrado Corán enseña:
«No matéis a vuestros hijos por temor a la pobreza. – Nosotros somos quienes proveemos para vosotros y para ellos–, no os acerquéis a las malas acciones, ni manifiestas ni ocultas; y no destruyáis la vida que Al-lah ha hecho sagrada, salvo por justicia. Esto es lo que os ha ordenado, para que entendáis.»
(Sagrado Corán 6:152)
Un ateo puede pensar que no necesita a Dios para saber que el asesinato está mal, pero sus intentos de aportar pruebas de una base fáctica para esta creencia acaban únicamente en justificaciones vacías y fe ciega.
No me molesta que los ateos nieguen la validez de la fe ciega, siempre que sean coherentes con ello.
Pero, ¿cómo logran esto mientras sostienen con pasión un conjunto de ideas igualmente ciegas?
Referencia:
- Rami Tzabar, “¿Demuestran las guerras entre chimpancés que la violencia es innata?”, BBC, http://www.bbc.com/earth/story/20150811-do-animals-fight-wars (Consultado el 30 de noviembre de 2021)