Las profecías bíblicas sobre Muhammad (la paz sea con él)

Muhammad en la Biblia

Las profecías bíblicas sobre Muhammad (la paz sea con él) 

Por Maulana Ataullah Kaleem,

Para comprender mejor este tema, puede consultar nuestra guía principal sobre Islam en español.

Traducido en español por Aesha Ijaz

Allah dice en el Sagrado Corán

“…Quienes siguen al Mensajero, el Profeta, el Iletrado, a quien encuentran mencionado en el Tora y en el Evangelio que están con ellos.” (El Corán 7:158) 

No hay duda de que hay muchas profecías sobre la llegada del Santo Profeta Muhammad (la paz sea con él) en la Biblia, pero en el versículo del Corán citado anteriormente, se mencionan especialmente la Torá y los Evangelios; porque Moisés (la paz sea con él) y Jesús (la paz sea con él) fueron figuras prominentes entre todos los profetas israelitas. 

Los musulmanes consideran la fuente de la Biblia como santa y divina y a sus portadores como hombres veraces. Y aquí hay un versículo del Corán que confirma esta afirmación: 

«Decid: «Creemos en Allah y en los que nos ha sido revelado, y en lo que fue revelado a Abraham e Ismael, e Issac y Jacob y sus hijos, y en lo que fie dado a Moisés y Jesús, y en lo que fue dado a todos los demás Profetas por su Señor. Nosotros no hacmeos diferencia entre ninguno de ellos: y a Él nos sometemos» (Corán 2:137) 

Por supuesto, los musulmanes consideran que las Escrituras Cristianas han sido interpoladas, pero la interpolación todavía implica la retención de algunas verdades originales. 

El principio de que el Santo Profeta Muhammad (la paz sea con él) testifica a la verdad de todas las revelaciones anteriores, proporciona una base sólida para la armonía entre las diversas religiones del mundo, así como para la unidad de la raza humana. El hecho de que todos los profetas anteriores testimonien la verdad del Profeta Muhammad (la paz sea con él) constituye un testimonio aún más fuerte de la verdad del Islam y la unidad de las religiones. 

Moisés (as) profetizó acerca de Hazrat Muhammad (saw). 

 En Deuteronomio 18:17-19, Moisés (la paz sea con él) profetizó: 

«Y el Señor me dijo: Bien han dicho lo que han dicho, yo les levantaré un profeta de entre sus hermanos, como tú, y pondré mis palabras en su boca; y él les hablará todo lo que yo le mande. Y acontecerá que todo aquel que no oiga mis palabras que él hable en mi nombre, yo le exigiré cuentas.» 

El profeta anunciado en esta profecía no era Jesús (la paz sea con él), ni ningún otro profeta israelita, porque ninguno de ellos nunca afirmó ser el profeta prometido aquí. Leemos en el Evangelio de Juan (1:19-21) que en la época de Jesús, los judíos esperaban la venida de tres profetas. Primero Elías, segundo el Cristo (la paz sea con él), tercero un profeta de tan gran fama que, en su caso, no se pensó necesario ningún otra especificación.

“El Profeta” era suficiente para transmitir lo que se quería decir. Jesús (la paz sea con él) afirmó ser el Cristo y consideró a Juan el Bautista como Elías (Mateo 11:14, 17:10-13). Además, profetizó sobre su segunda venida en los últimos días, cuando la verdadera fe desaparecería de la tierra (Lucas 18:8). 

Hazrat Muhammad (la paz sea con él) vendría antes de la segunda venida de Jesús (la paz sea con él) 

Pedro, describiendo el tiempo de «Ese Profeta», dice: 

«Él enviará a Jesucristo, que antes fue predicado a ustedes; a quien el cielo debe recibir hasta los tiempos de la restitución de todas las cosas, que Dios habló por boca de todos sus santos profetas desde el principio del mundo. Porque Moisés, verdaderamente, dijo a los padres: Un profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, a él oiréis en todas las cosas que él os hable.» (Hechos 3:20-22) 

Estas palabras de Pedro implican evidentemente que la llegada de “ese profeta” ocurriría antes de la segunda venida de Jesús (la paz sea con él). Jesús (la paz sea con él) dejó claro en la parábola de la viña que, después de él, vendría el Señor de la viña y añadió: 

«El reino de Dios os será quitado y será dado a una nación que produzca sus frutos.»

(Mateo 21:43) 

Así, Jesús (la paz sea con él) dejó claro que el Profeta que vendría después de él no sería de los israelitas, sino de otra nación, los ismaelitas. 

Esta profecía se ha cumplido en la persona de Hazrat Muhammad (la paz sea con él), el Santo Fundador del Islam. Primero, él provenía de los descendientes de Ismael (la paz sea con él), los hermanos de los israelitas, para que se cumpliera la promesa de Dios respecto a Ismael (la paz sea con él):

«Lo he bendecido… y lo haré una gran nación.» (Génesis 17:20) 

En segundo lugar, fue el profeta que vino con una nueva ley: la ley del Corán. Ningún profeta israelita, incluido Jesús de Nazaret (la paz sea con él), excepto Moisés (la paz sea con él), trajo una nueva ley o dispensación, ni reclamó haber sido como Moisés (la paz sea con él). Por otro lado, está expresamente escrito en el Corán sobre Hazrat Muhammad (la paz sea con él) que él fue el profeta «como Moisés» (la paz sea con él). 

«En verdad, os hemos enviado a un Mensajero, que es testigo sobre vosotros, al igual que enviamos un Mnesajero al Faraón» (73:16).

De nuevo, invita la atención de los judíos a la profecía en Deuteronomio 18:18 con estas palabras:

«Un testigo de entre los hijos de Israel da testimonio de la aparición de uno como él.» (El Corán 46:11) 

La tercera prueba es que Hazrat Muhammad (la paz sea con él) no hablaba nada por sí mismo, como se escribió en la profecía («todo lo que él oiga, eso hablará en mi nombre»). En el Corán, todos los capítulos comienzan con las palabras: «En el nombre de Dios, el Misericordioso, el Compasivo». 

El Señor se Manifiesta en el Monte Paran 

Hay una profecía importante en la Biblia: 

«Y él dijo: El Señor vino desde Sinaí, y se levantó desde Seir para ellos; resplandeció desde el Monte Paran, y vino con diez mil santos; de su mano derecha salió una ley de fuego para ellos.» (Deuteronomio 33:2) 

El venir desde Sinaí hace referencia a la aparición de Moisés (la paz sea con él) y el levantarse desde Seir alude a la de Jesús (la paz sea con él). El profeta que resplandeció desde el Monte Paran no puede ser otro que el Santo Profeta Muhammad (la paz sea con él) de Arabia, ya que Paran es el nombre antiguo de la parte de Arabia donde los hijos de Ismael (la paz sea con él), los antepasados de Hazrat Muhammad (la paz sea con él), se establecieron. La forma árabe de la palabra Paran es Faran o Pharan.

El Geographisches Wörterbuch de Jacut (F. Westenfielt, Leipzig, 1862, Vol. III, P834) dice que Faran es un nombre de La Meca. La palabra Faran parece ser el árabe Farran, que significa «dos refugiados». Parece que el lugar tomó el nombre de Hagar e Ismael (la paz sea con él), quienes llegaron allí como refugiados. El Dr. A. Benisch lo llama en su traducción del Pentateuco «el desierto de Paran». 

Lo que señala de manera inequívoca la identidad de Hazrat Muhammad (la paz sea con él) es la frase: «vino con diez mil santos» y «de su mano derecha salió una ley de fuego para ellos«. En el momento de la conquista de La Meca, diez mil hombres santos lo seguían y él era el portador de la ley del Corán. Por lo tanto, la profecía se ha cumplido maravillosamente en la persona del Santo Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él). 

Arabia es la tierra del Prometido 

Una tercera profecía es: 

«La carga sobre Arabia. En el bosque de Arabia habitaréis, oh compañeros de Dedanim. Los habitantes de la tierra de Tema trajeron agua al sediento, y con su pan impidieron que él se fuera. Porque huyeron de las espadas, de las espadas desenvainadas y de los arcos doblados, de la gravedad de la guerra. Porque así me dijo el Señor: dentro de un año, según los años de un jornalero, toda la gloria de Cedar se desvanecerá; y el residuo de los arqueros, los hombres poderosos de los hijos de Cedar, se disminuirán; porque así lo ha dicho el Señor Dios de Israel.» (Isaías 21:13-17) 

El primer punto que debe tenerse en cuenta en relación con esta profecía es que Arabia es el escenario de la profecía. Esto es muy significativo. Hazrat Muhammad (la paz sea con él) apareció en Arabia. 

En segundo lugar, la profecía habla de «Él que huyó«. La huida de Hazrat Muhammad (la paz sea con él) es un evento trascendental en la historia del mundo. Es con la huida de Hazrat Muhammad (la paz sea con él) desde La Meca que comienza el calendario musulmán. 

En tercer lugar, «huyó de las espadas desenvainadas» demuestra de manera concluyente el cumplimiento de la profecía en Hazrat Muhammad (la paz sea con él), quien huyó de La Meca cuando su casa estaba rodeada por sus enemigos mortales, quienes estaban allí, con espadas desenvainadas, sedientos de su sangre. 

En cuarto lugar, otro claro testimonio a favor de Hazrat Muhammad (la paz sea con él) se encuentra en:

«dentro de un año… toda la gloria de Cedar fallará… los hombres poderosos de Cedar disminuirán». Esto se cumplió en la batalla de Badr, que ocurrió dentro de un año desde la huida de Muhammad, y en la que los Quraysh de La Meca (Cedar) sufrieron una derrota aplastante; la mayoría de sus hombres poderosos cayeron. 

El Rev. C. Forster localiza a los Cedar en Hedjaz e identifica a los Quraysh con ellos. Véase: The Historical Geography of Arabia de Rev. C. Forster, pp. 244-265. 

El Nombre Muhammad Mencionado en la Biblia 

Hay una profecía importante en el Cantar de los Cantares (5:9-16). En esta profecía, el que se menciona aquí es el amado de Dios. Uno de los títulos de Hazrat Muhammad (la paz sea con él) es Habibullah, el amado de Dios. En segundo lugar: «Mi amado es blanco y rubio». Este era el color de Hazrat Muhammad (la paz sea con él). En tercer lugar: «El principal entre diez mil». Ya hemos mostrado que Hazrat Muhammad (la paz sea con él) estaba al frente de diez mil seguidores en el momento de la conquista de La Meca. El cuarto y más sorprendente punto en esta profecía es el nombre de Hazrat Muhammad (la paz sea con él) en el versículo 16. En la Biblia en inglés, se lee: «Sí, él es completamente encantador». En la Biblia hebrea, la palabra es «Muhammad-im». Véase la Biblia hebrea impresa para la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera por Trowitzsch & Sons, Berlín, P. 1159. 

El Consolador Prometido del Evangelio 

La profecía dice así: 

  • «Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre; incluso el Espíritu de verdad.» (Juan 14:15-17) 
  • «Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas…» (Juan 14:26) 

De nuevo: 

«Sin embargo, os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, lo enviaré a vosotros.» (Juan 16:7) 

«Aún tengo muchas cosas que deciros, pero no las podéis llevar ahora. Sin embargo, cuando él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que todo lo que oiga, eso hablará; y os mostrará las cosas por venir. Él me glorificará.» (Juan 16:12-14) 

Juan 14:26 dice que el Espíritu Santo es el Consolador. Esta afirmación es contraria a las palabras claras e inequívocas de Juan 16:7, en las que Jesús (la paz sea con él) dice que su partida, es decir, la muerte de Jesús, es inevitable para la venida del Consolador. El Nuevo Testamento dice que Juan fue lleno del Espíritu Santo incluso antes de nacer (Lucas 1:14), y habla de Jesús (la paz sea con él) mismo recibiendo el Espíritu Santo en forma de paloma (Mateo 3:16). Así que el Espíritu Santo solía visitar a los hombres antes de Jesús (la paz sea con él), así como en su propio tiempo. ¿Entonces, a qué se refiere en las palabras «Si no me voy, ¿el Consolador no vendrá a vosotros»? Seguramente no al Espíritu Santo, ya que es de conocimiento común que el Espíritu Santo coexistía con Jesús (la paz sea con él), y sería sacrílego pensar, ni por un momento, que Jesús (la paz sea con él) estuvo sin el Espíritu Santo. Así que, el Consolador fue alguien distinto al Espíritu Santo. 

Esto también apoya nuestra afirmación de que ha habido muchas interpolaciones en la Biblia cristiana existente. Es bastante obvio que el Consolador no puede ser el Espíritu Santo, ya que Jesús (la paz sea con él) usa el pronombre «Él» en lugar de «eso» en relación con el Consolador. 

El Consolador debía traer enseñanzas completas 

Según la profecía, el Consolador, el Espíritu de la Verdad, “os guiará a toda la verdad”. El Santo Profeta Muhammad (saw) fue el único profeta que afirmó haber traído las enseñanzas completas a través del Sagrado Corán, sobre el cual Devenport dice: 

«El Corán es el código general del mundo musulmán; un código social, civil, comercial, militar, judicial, criminal, penal y, sin embargo, religioso; por él se regula todo, desde las ceremonias de la religión hasta las de la vida diaria; desde la salvación del alma hasta la salud del cuerpo; desde los derechos de la comunidad en general hasta los de la sociedad; desde la moralidad hasta el crimen; desde el castigo en esta vida hasta el del más allá». 

Según la profecía, el Consolador no hablaría por sí mismo, sino que “hablará todo lo que oyere”. El espíritu que descendió sobre los Apóstoles en Pentecostés no fue el Consolador, quien no debía hablar por sí mismo, pues este espíritu incluso afectó el cuerpo en el que moraba. “Yo, mí, nosotros, nosotros mismos” fueron palabras pronunciadas por Pedro, Juan, Felipe, Santiago y los doce cuando se reunieron. Por lo tanto, las palabras de la profecía no pueden aplicarse al Espíritu Santo, el cual ya les había sido dado, como está claro en Juan 20:22: 

«Y cuando (Jesús) hubo dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.» 

Además, el Espíritu Santo, al ser la tercera persona de la Trinidad, es un copartícipe en la divinidad y tiene derecho a, al menos, una tercera parte de ella. ¿Por qué entonces debería ser reducido al estatus de receptor, escuchando algo de otra persona? Más bien, es el agente activo que imparte palabras a otros para que las comuniquen a la humanidad. Es evidente que el pasaje se refiere a un hombre inspirado por Dios, quien transmitirá a otros únicamente lo que le ha sido revelado. 

«Él no habla por sí mismo, sino que es la palabra de Dios la que le es revelada»,

dice el Sagrado Corán (53:4-5). 

El Consolador es mencionado repetidamente en la Biblia como el “Espíritu de la Verdad”, y se puede observar que la palabra «Consolador» no puede, ni con la mayor imaginación, aplicarse al Espíritu Santo, pues en ninguna parte de la Biblia se le llama «Espíritu de la Verdad». Además, Jesús (as) habla de él como otro Consolador. Jesús (as), por supuesto, era un Consolador. Por lo tanto, el otro Consolador predicho también debe ser un mortal como él. 

El Sagrado Corán presenta la misma imagen cuando proclama la llegada del Santo Profeta (saw) con las palabras: 

وَقُلۡ جَآءَ الۡحَقُّ وَزَہَقَ الۡبَاطِلُ ؕ اِنَّ الۡبَاطِلَ کَانَ زَہُوۡقًا (17:82)

«Qul Jaa’al Haqqo Wa Zahaqal Baatilo, Innal Baatila Kaana Zahooqa» — Di también: 

 «Ha llegado la Verdad y se ha desvanecido la falsedad. (Al-Corán 17:82) 

Es inútil objetar que el Santo Profeta (saw) era un hombre y no un “Espíritu”. La Biblia misma ha usado la palabra “Espíritu” en una gran variedad de sentidos, como, por ejemplo: «El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil», donde significa la parte espiritual del hombre. También se usa para referirse a Dios, tanto en el Sagrado Corán como en la Biblia, al descender sobre los justos. Y una vez más, significa una persona santa: «Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es»

Por lo tanto, la afirmación cristiana de que la palabra “Espíritu” no puede aplicarse a un ser corporal carece de fundamento. 

Hazrat Muhammad(saw) libró a Jesús(as) de Todas las Falsas Acusaciones 

Otra función del Consolador es: “Él me glorificará”, lo cual implica la presencia de un ser humano para dar testimonio. Lo máximo que el Espíritu Santo podría hacer sería inspirar en las mentes humanas, pero esto está lejos de ser una glorificación activa. Incluso concediendo, por el bien del argumento, que el Espíritu Santo realmente dio testimonio a través de los seres humanos, surge la pregunta de si purificó a Jesús(as) de las falsas acusaciones que se le imputaron. 

Los judíos lo maldijeron y alegaron que había muerto en la cruz, lo cual, según las Escrituras, era considerado como una muerte maldita. ¿Acaso los cristianos, inspirados por el Espíritu Santo, lo limpiaron de estas acusaciones? ¡No! Por el contrario, apoyaron la propaganda blasfema de los judíos al admitir su muerte en la cruz. Además, le imputaron el cargo más abominable, afirmando que se llamó a sí mismo el hijo de Dios en el sentido literal. 

El Santo Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) fue el único que cumplió estas palabras proféticas del Evangelio. Él proclamó enfáticamente la palabra divina: “Te haré morir de muerte natural y te ensalzaré hasta Mi mismo, librándote de las acusaciones de los incrédulos.” (Al-Qurán 3:56). Hasta qué punto el Santo Profeta(saw) logró esto se puede juzgar por el hecho de que cada musulmán considera a Jesús(as) como un siervo justo de Dios y Su Profeta. Creer en Jesús(as) forma parte de la fe de los musulmanes. 

La civilización, para entonces, había madurado lo suficiente como para recibir enseñanzas que iban más allá de la capacidad mental de los judíos de su tiempo. Así, se requería una ley perfecta para regular toda la sociedad humana y reemplazar el código insuficiente de Jesús(as). Hazrat Muhammad(saw) fue enviado para satisfacer esta necesidad, tal como se menciona en el Sagrado Corán: 

«Pues no te hemos enviado sino como misericordia para todos los pueblos».  

(Al-Qurán 21:108) 

MENSAJE SOLEMNE EN EL PRIMER CENTENARIO DE...
Jesús: Un Profeta de Dios

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