La prohibición de la sospecha y la murmuración en el Islam según el Corán y la sunnah

prohibición de la sospecha y la murmuración en el Islam

La prohibición de la sospecha, la murmuración y la difamación en el Islam


El Islam establece principios claros para preservar la dignidad humana y la armonía social. El Sagrado Corán y las enseñanzas del Santo Profeta Muhammad (la paz y bendiciones de Al-lah sean con él) condenan la sospecha injustificada, la murmuración y la difusión de rumores, recordando la responsabilidad moral de cada creyente.


El Islam prohíbe seguir conjeturas infundadas, espiar, murmurar y difundir rumores. Cada facultad humana será llamada a rendir cuentas ante Al-lah.

Introducción

La pureza moral y la protección del honor ajeno constituyen pilares esenciales en la ética islámica. El Sagrado Corán advierte contra la sospecha injustificada, la intromisión en la vida privada y la murmuración, estableciendo que el oído, la vista y el corazón serán responsables ante Al-lah. Estas enseñanzas no solo regulan la conducta externa, sino que purifican el interior del creyente y fortalecen la cohesión social.

¿Qué enseña el Sagrado Corán sobre la sospecha y la murmuración?

وَلَا تَقۡفُ مَا لَیۡسَ لَکَ بِہٖ عِلۡمٌ ۚ اِنَّ السَّمۡعَ وَالۡبَصَرَ وَالۡفُؤَادَ کُلُّ اُولٰٓئِکَ کَانَ عَنۡہُ مَسۡـُٔوۡلًا (بنی اسرائیل: 37)

«No sigas lo que no conoces. En verdad, el oído, el ojo y el corazón, serán todos llamados para dar cuentas.» (Sagrado Corán, Banī Isrā’īl, 37)

یٰۤاَیُّہَا الَّذِیۡنَ اٰمَنُوا اجۡتَنِبُوۡا کَثِیۡرًا مِّنَ الظَّنِّ ۫ اِنَّ بَعۡضَ الظَّنِّ اِثۡمٌ وَّلَا تَجَسَّسُوۡا وَلَا یَغۡتَبۡ بَّعۡضُکُمۡ بَعۡضًا ؕ اَ یُحِبُّ اَحَدُکُمۡ اَنۡ یَّاۡکُلَ لَحۡمَ اَخِیۡہِ مَیۡتًا فَکَرِھۡتُمُوۡہُ ؕ وَاتَّقُوا اللّٰہَ ؕ اِنَّ اللّٰہَ تَوَّابٌ رَّحِیۡمٌ (الحجرات: 13)

«¡Oh ustedes que creen! Eviten en gran medida las sospechas; ciertamente algunas sospechas son pecado. No espíen ni murmuren unos de otros. ¿Acaso le gustaría a alguno de ustedes comer la carne de su hermano muerto? Eso les repugnaría. Y teman a Al-lah; en verdad, Al-lah es el Remisorio, el Misericordioso.» (Sagrado Corán, Al-Huyurāt, 13)

Estos versículos establecen tres principios fundamentales:

No seguir conjeturas sin conocimiento.

No espiar ni investigar defectos ajenos.

No murmurar ni difamar.

La comparación con el acto de comer la carne de un hermano muerto evidencia la gravedad moral de la murmuración.

La súplica por el Profeta Muhammad (la paz y bendiciones de Al-lah sean con él)

اَللّٰھُمَّ صَلِّ عَلٰی مُحَمَّدٍ وَّ عَلٰی اٰلِ مُحَمَّدٍ کَمَا صَلَّیْتَ عَلٰی اِبْرَاھِیْمَ وَعَلٰی اٰلِ اِبْرَاھِیْمَ اِنَّکَ حَمِیْدٌ مَّجِیْدٌ۔ اَللّٰھُمَّ بَارِکْ عَلٰی مُحَمَّدٍ وَّ عَلٰی اٰلِ مُحَمَّدٍ کَمَا بَارَکْتَ عَلٰی اِبْرَاھِیْمَ وَعَلٰی اٰلِ اِبْرَاھِیْمَ اِنَّکَ حَمِیْدٌ مَّجِیْدٌ۔

«¡Oh Al-lah! Envía bendiciones sobre Muhammad y sobre la familia de Muhammad, como enviaste bendiciones sobre Abraham y sobre la familia de Abraham. En verdad, Tú eres Digno de alabanza, Glorioso. ¡Oh Al-lah! Bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad, como bendijiste a Abraham y a la familia de Abraham. En verdad, Tú eres Digno de alabanza, Glorioso.»

¿Qué enseñó el Santo Profeta sobre la difamación y el daño moral?

عَنِ ابْنِ عَبَّاسٍ، قَالَ مَرَّ رَسُولُ اللَّهِ ـ صلى الله عليه وسلم ـ بِقَبْرَيْنِ جَدِيدَيْنِ فَقَالَ ‏»‏ إِنَّهُمَا لَيُعَذَّبَانِ وَمَا يُعَذَّبَانِ فِي كَبِيرٍ أَمَّا أَحَدُهُمَا فَكَانَ لاَ يَسْتَنْزِهُ مِنْ بَوْلِهِ وَأَمَّا الآخَرُ فَكَانَ يَمْشِي بِالنَّمِيمَةِ ‏»‏ (صحیح ابن حبان)

Ibn ‘Abbās narró que el Mensajero de Al-lah (la paz y bendiciones de Al-lah sean con él) pasó junto a dos tumbas recientes y dijo: «Ambos están siendo castigados, y no lo son por algo que la gente considere grande. Uno de ellos no se protegía de la impureza de su orina; el otro andaba difundiendo calumnias.» (Sahih Ibn Hibban)

Asimismo, se ha narrado que el Santo Profeta (la paz y bendiciones de Al-lah sean con él) dijo que abstenerse de la sospecha es obligatorio, pues la sospecha injustificada es una forma grave de falsedad; que no se deben buscar defectos ajenos, ni espiar, ni albergar celos, ni guardar rencor, sino vivir como siervos de Al-lah en hermandad.

También advirtió que quien se dedica a exponer las faltas de otros verá expuestas sus propias faltas por Al-lah ante la gente, quedando humillado.

En otra enseñanza declaró que una persona puede pronunciar una palabra que agrade a Al-lah y por ella ser elevada en rango, o decir descuidadamente algo que provoque la ira divina y caer por ello en la ruina.

Dijo igualmente: «La veracidad conduce a la rectitud, y la rectitud conduce al Paraíso; y el hombre que persevera en la verdad es registrado ante Al-lah como veraz. La mentira conduce al pecado, y el pecado conduce al Fuego; y quien persiste en mentir es registrado ante Al-lah como mentiroso.»

Y advirtió: «Es suficiente para que una persona sea considerada mentirosa que transmita todo lo que oye.»

La enseñanza del Mesías Prometido (la paz sea con él)

El Mesías Prometido (la paz sea con él) declaró:

«Digo en verdad que pensar mal del prójimo es un vicio muy grave que destruye la fe y aparta de la verdad, haciendo enemigos a los amigos. Para alcanzar las excelentes virtudes de los siddiqs (quienes poseen el rango espiritual más cercano al de los profetas) es necesario que la persona renuncie totalmente al hábito de pensar mal del prójimo. Si obra así inadvertidamente, deberá arrepentirse e implorar el perdón a Al-lah insistentemente, rogándole que le libre de cometer tal pecado y de sus malas consecuencias, y no deberá restarle nunca importancia, pues es una enfermedad muy perniciosa que destruye rápidamente a su víctima.»

Conclusión

El Islam protege el honor humano con una severidad proporcional a su dignidad. La sospecha injustificada, la murmuración y la difusión de rumores no son faltas menores, sino enfermedades espirituales que erosionan la fe y destruyen la armonía social.

Cada palabra pronunciada, cada pensamiento albergado y cada información transmitida será objeto de rendición de cuentas. Que Al-lah nos proteja de este mal y nos conceda la pureza de corazón, la veracidad en nuestras palabras y la sinceridad en nuestras relaciones.

Amín.

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