Por Durr-e-Sameen Ahmad (Alemania)
Traducido al español por Kaleem Ahmed
A la luz de las palabras del Mesías Prometidoas
Venid, gentes, pues aquí encontraréis la luz de Dios;
os hemos mostrado el Sinaí donde hallaréis consuelo.
(A’ina-e-Kamalat-e-Islam, Ruhani Khazain, vol. 5, p. 225)
Varios eminentes miembros de la Umma de Muhammad —entre ellos Hazrat Shah Abdul Azizra, el sufí Sheikh Abdul Aziz, el célebre sufí y escritor Khawaja Hasan Nizami y Hazrat Shah Muhammad Husain Sabri— señalaron también la época de la aparición del Imam Mahdi, situándola a comienzos del siglo XIV de la Hégira. Por ello, cuando se cumplieron todas las señales que debían preceder a su proclamación, por doquier se aguardaba intensamente la llegada del Mesías y el Mahdi. Desde el pueblo llano hasta los eruditos, fuera cual fuera su escuela de pensamiento, todos lamentaban la condición de la Umma de Muhammad. Se cumplía literalmente la situación descrita por el Santo Profeta Muhammadsa en los hadices: los musulmanes se encontraban en decadencia, miles abrazaban el cristianismo, el islam se había dividido en numerosas sectas y algunas mezquitas se habían convertido en lugares de otros cultos. En esas circunstancias, Dios hizo surgir ante el mundo, desde la desconocida aldea india de Qadian, a un hombre valiente que cumplía en todos los aspectos las profecías del Santo Profetasa. Esa persona bendita fue Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas.
Los propósitos del advenimiento del Mesías Prometido
El Mesías Prometidoas explicó así el propósito de su misión:
“He sido enviado para restablecer la gloria perdida del Santo Profetasa y mostrar al mundo las verdades del Sagrado Corán. Todo ello está sucediendo, pero quienes llevan una venda en los ojos no pueden verlo, aunque esta Comunidad ha llegado a ser tan manifiesta como el sol. Son tantos quienes han presenciado sus signos y prodigios que, si se reunieran en un solo lugar, su número superaría al ejército de cualquier rey de la tierra.
Existen tantas pruebas de la verdad de esta Comunidad que ni siquiera es fácil exponerlas todas. Puesto que el islam fue objeto de una humillación extrema, Al-lah ha manifestado, en la misma proporción, la grandeza de esta Comunidad”.
(Malfuzat, vol. 3, p. 9, ed. 1988)
El Mesías Prometidoas dijo:
“Bendito sea quien me reconoce. Yo soy el último de todos los caminos de Dios y la última de todas Sus luces. Desdichado es quien me abandona, pues sin mí todo es oscuridad”.
(Kashti-e-Nuh, Ruhani Khazain, vol. 19, p. 61)
También afirmó:
“Proclamo con voz de trompeta que todo cuanto Dios me ha concedido constituye una señal de mi condición de Imam. Si alguien presenta esa señal de liderazgo espiritual y demuestra que me supera en virtudes, estoy dispuesto a prestarle el juramento de lealtad… Quien no me acepta se avergonzará pronto después de morir y ahora se encuentra bajo la prueba concluyente de Dios”.
(Darurat-ul-Imam, Ruhani Khazain, vol. 13, pp. 501-502)
“El verdadero propósito del juramento de lealtad es que la persona someta su ego a la guía de su maestro y, a cambio, reciba los conocimientos, verdades espirituales y bendiciones mediante los cuales la fe se fortalece, aumenta el conocimiento de Dios y se establece una relación pura con Él; así se libra del infierno de este mundo y alcanza la salvación del fuego del Más Allá…”
(Darurat-ul-Imam, Ruhani Khazain, vol. 13, p. 498)
Solo deseo la gloria del Dios que me ha designado
“No deseo ser adorado como un ídolo; solo deseo la gloria del Dios por Quien he sido designado. Quien me mira con desprecio desprecia al Dios que me ha designado, y quien me acepta acepta al Dios que me ha enviado. No existe virtud mayor en una persona que adoptar el camino de la piedad, abstenerse de combatir al enviado de Dios y no apresurarse a negar a quien declara: ‘He sido designado por Dios y enviado al comienzo del siglo únicamente para renovar la fe’.
Una persona piadosa puede comprender que, al comienzo de este siglo XIV, cuando se lanzaron miles de ataques contra el islam, era necesario un renovador que demostrara su verdad. A este renovador se le llamó Mesías, hijo de María, porque vino para quebrar la cruz. Dios quiso que, así como liberó al Mesías de la cruz de los judíos en tiempos antiguos, ahora lo liberara también de la cruz de los cristianos. Puesto que estos formularon numerosas falsedades para convertir a un ser humano en Dios, el celo divino quiso designar a una persona con el nombre del Mesías para destruir tal falsedad. Esta es obra de Dios, aunque a esas personas les parezca extraña”.
(Anjam-e-Atham, Ruhani Khazain, vol. 11, pp. 320-321)
He sido designado por Dios y soy el primero de los creyentes
“Cuando terminó el siglo XIII y comenzó a despuntar el XIV, Dios me informó mediante revelación: ‘Tú eres el renovador de este siglo’. Y recibí esta revelación:
اَلرَّحْمٰنُ عَلَّمَ الْقُرْاٰنَ۔ لِتُنْذِرَ قَوْمًا مَا اُنْذِرَ آبَاؤُهُمْ وَلِتَسْتَبِيْنَ سَبِيْلُ الْمُجْرِمِيْنَ۔ قُلْ اِنِّيْ اُمِرْتُ وَاَنَا اَوَّلُ الْمُؤْمِنِيْنَ
Es decir: ‘Dios te ha enseñado el Corán y te ha revelado sus significados verdaderos, para que adviertas del mal desenlace a quienes, debido a generaciones de negligencia y a no haber sido amonestados, han caído en el error; y para que quede manifiesto el camino de los culpables que, incluso después de haber recibido la guía, no desean aceptar la senda recta. Diles: he sido designado por Dios y soy el primero de los creyentes’”.
(Kitab-ul-Bariyya, Ruhani Khazain, vol. 13, pp. 201-202, nota)
El renovador de la época
“También se ha informado al autor de que es el renovador de la época y de que, espiritualmente, sus cualidades guardan semejanza con las del Mesías, hijo de María. Existe entre ambos una estrecha afinidad. Por la bendición de seguir al Mejor de los seres humanos y al más excelente de los Mensajeros, el Santo Profeta Muhammadsa, le ha sido concedida, conforme al modelo de los profetas y mensajeros, preeminencia sobre muchos grandes santos anteriores. Seguir sus pasos conduce a la salvación, la felicidad y la bendición; obrar en sentido contrario conduce al alejamiento y la privación…”
(A’ina-e-Kamalat-e-Islam, Ruhani Khazain, vol. 5, p. 657)
“Parece que llamar Mesías Prometido al renovador de esta época se debe a que su gran cometido consiste en quebrantar el predominio del cristianismo, repeler sus ataques, refutar con argumentos poderosos su filosofía contraria al Corán y completar ante ellos la prueba del islam. La mayor calamidad que afronta hoy el islam —y que no puede apartarse sin el auxilio divino— son los ataques filosóficos y las objeciones religiosas cristianas. Para rechazarlos era necesario que alguien viniera de parte de Dios…”
(A’ina-e-Kamalat-e-Islam, Ruhani Khazain, vol. 5, p. 341)
Qué significa el descenso del Mesías
“Musulmanes y cristianos, con algunas diferencias, creen que Jesús, hijo de María, fue elevado al cielo con su cuerpo físico y que algún día descenderá de él. Ya he explicado en este tratado que esa idea es errónea. Asimismo, he mostrado que el descenso anunciado no significa el descenso literal de Jesús, hijo de María, sino la venida metafórica de alguien semejante al Mesías; de acuerdo con la información y revelación divinas, este humilde siervo es su cumplimiento…”
(Tauzih-e-Maram, Ruhani Khazain, vol. 3, p. 51)
“En una ocasión recibí una revelación cuyo sentido era que los habitantes de la Asamblea Suprema disputaban: la voluntad divina estaba enardecida por la revitalización de la fe, pero aún no se había manifestado ante ellos quién sería el vivificador. En ese momento vi en sueños que la gente buscaba a un vivificador. Un hombre se presentó ante este humilde siervo, lo señaló y dijo: هٰذَا رَجُلٌ يُحِبُّ رَسُوْلَ اللّٰهِ, es decir: ‘Este es un hombre que ama al Mensajero de Al-lah’. Con ello se daba a entender que la condición principal para ese cargo era el amor al Mensajerosa, condición que se hallaba cumplida en esta persona”.
(Barahin-e-Ahmadiyya, parte IV, Ruhani Khazain, vol. 1, p. 598, nota dentro de nota n.º 3)
Las señales de los últimos días y la aparición del Mesías Prometido
“La época en la que vivimos es aquella en la que toda clase de injurias de los adversarios ha alcanzado su extremo; la difamación, la búsqueda de defectos y la fabricación de acusaciones han llegado a un punto que ya no puede superarse. Al mismo tiempo, la condición interna de los musulmanes se ha vuelto extremadamente peligrosa: centenares de innovaciones, diversas formas de asociación con Dios, irreligiosidad y negación están apareciendo. Por tanto, con certeza absoluta, esta es la época en la que, conforme a la profecía مُطَهِّرُكَ مِنَ الَّذِيْنَ, debía aparecer un gran reformador. Alabado sea Al-lah: yo soy esa persona”.
(Tiryaq-ul-Qulub, Ruhani Khazain, vol. 15, p. 453)
“Aconsejo a todo musulmán: despertad por el islam, pues atraviesa una dura tribulación. Ayudadlo, porque hoy está desamparado. Para esto he venido. Dios me ha concedido conocimiento del Corán, me ha revelado las verdades y conocimientos de Su Libro y me ha otorgado signos extraordinarios. Venid a mí para que participéis también de esta bendición. Juro por Aquel en Cuya mano está mi vida que he sido enviado por Dios. ¿No era necesario que, al comienzo de un siglo de enormes tribulaciones y calamidades manifiestas, apareciera un renovador con una proclamación clara?
Pronto me reconoceréis por mis obras. La incomprensión de los eruditos de cada época obstaculizó a quienes vinieron de Dios, pero finalmente fueron reconocidos por sus frutos: un árbol amargo no puede producir frutos dulces y Dios no concede a los extraños las bendiciones reservadas para Sus elegidos. ¡Gentes! El islam se ha debilitado mucho, los enemigos de la fe lo asedian por todas partes y el conjunto de objeciones ha superado las tres mil. En un momento así, mostrad vuestra fe mediante la compasión y ocupad vuestro lugar entre los hombres de Dios. La paz sea con quien sigue la guía”.
(Barakat-ud-Du‘a, Ruhani Khazain, vol. 6, pp. 36-37)
Defensor del islam
“¡Oh, eminentes personalidades del islam! Que Dios inspire en vuestros corazones las mejores intenciones, más que en cualquier otro grupo, y os convierta en verdaderos servidores de vuestra amada fe en este momento delicado. Por amor exclusivo a Al-lah os comunico este asunto necesario: Dios me ha designado al comienzo de este siglo XIV y me ha enviado para renovar y apoyar la firme religión del islam, a fin de que, en esta época turbulenta, manifieste las excelencias del Corán y la grandeza del Mensajero de Al-lahsa, y responda a todos los enemigos que atacan al islam mediante las luces, bendiciones, signos extraordinarios y conocimientos divinamente otorgados que me han sido concedidos”.
(Barakat-ud-Du‘a, Ruhani Khazain, vol. 6, p. 34)
“Este Profeta escogido vive eternamente. Para perpetuar su vida, Dios dispuso que su gracia legislativa y espiritual continuara hasta el Día del Juicio. Finalmente, mediante su gracia espiritual, envió al mundo al Mesías Prometido, cuya venida era necesaria para completar el edificio del islam. Era preciso que el mundo no terminara sin que se otorgara a la dispensación de Muhammad un mesías espiritual, como se otorgó uno a la dispensación mosaica. A esto alude el versículo:
اِهْدِنَا الصِّرَاطَ الْمُسْتَقِيْمَ، صِرَاطَ الَّذِيْنَ اَنْعَمْتَ عَلَيْهِمْ
Moisés recibió el tesoro que las primeras generaciones habían perdido, y Hazrat Muhammadsa recibió el tesoro que había perdido la dispensación de Moisés. Ahora la dispensación de Muhammad ocupa el lugar de la mosaica, pero es miles de grados superior en rango: quien se asemeja a Moisés es superior a Moisés, y quien se asemeja al hijo de María es superior al hijo de María.
El Mesías Prometido no solo apareció en el siglo XIV después del Santo Profetasa, del mismo modo que Jesús apareció en el siglo XIV después de Moisés; también vino cuando la condición de los musulmanes era semejante a la de los judíos al aparecer Jesús. Yo soy esa persona. Dios hace lo que desea. Ignorante es quien combate contra Él, e insensato quien objeta diciendo que no debía hacerse así, sino de otra manera. Él me ha enviado con signos resplandecientes, que superan los diez mil…”
(Kashti-e-Nuh, Ruhani Khazain, vol. 19, p. 14)
Una Comunidad que une al ser humano con Dios
“La tarea para la cual Dios me ha designado consiste en eliminar la frialdad surgida entre Dios y Su creación, y restablecer entre ambos una relación de amor y sinceridad; poner fin a las guerras religiosas mediante la manifestación de la verdad y sentar las bases de la paz; revelar las verdades religiosas ocultas a los ojos del mundo; mostrar el ejemplo de la espiritualidad sepultada bajo la oscuridad de los deseos egoístas; y explicar, mediante la experiencia y no únicamente con palabras, las facultades divinas que se manifiestan dentro del ser humano por medio de la atención espiritual o la oración.
Por encima de todo, he sido enviado para plantar de nuevo y de forma permanente entre la gente la unidad pura y resplandeciente de Dios, libre de toda mezcla de asociación, que ahora ha desaparecido. Todo esto no sucederá por mi fuerza, sino por el poder del Dios del cielo y de la tierra”.
(Lecture Lahore, Ruhani Khazain, vol. 20, p. 180)
“Los cielos están impacientes por manifestar tantos signos celestiales que el clarín de la victoria del islam resuene en todos los países y regiones del mundo. ¡Oh Dios Todopoderoso! Haz llegar pronto el día en que se manifieste el juicio que has decretado, Tu gloria resplandezca en el mundo y triunfen Tu religión y Tu Mensajero. Amín, y nuevamente amín”.
(Chashma-e-Ma‘rifat, Ruhani Khazain, vol. 23, p. 95)
Se me ha ordenado formar las facultades morales
“Se me ha ordenado formar las facultades morales. Puesto que toda esta Comunidad y su actividad poseen el carácter del Mesías, Al-lah me ha dado el nombre de Mesías Prometido.
Ahora que he llevado el asunto hasta este punto, sé que los cristianos también se opondrán a mí. Pero ¿cómo podría temer la oposición de alguien cuando Dios me ha designado y enviado? Si esta afirmación fuera una invención mía, la menor oposición me habría agotado y obligado a sentarme; pero no depende de mi voluntad. Estoy dispuesto a explicar el asunto a toda persona de naturaleza sana del modo que desee y a adoptar para su satisfacción cualquier camino lícito y conforme a la práctica profética.
Digo con verdad que esta es la época que aguardaban los musulmanes según su creencia y los cristianos según su idea. Este es el tiempo prometido. Quien había de venir ha llegado, lo acepte la gente o no. Dios manifiesta signos poderosos en apoyo de Sus enviados y hace que los corazones reconozcan la verdad. Lo que estaba decretado para el Mesías Prometido ya ha sucedido. Lo acepten o no, el Mesías Prometido ha venido, y yo soy él”.
(Malfuzat, vol. 1, p. 499, ed. 1988)
La rectificación de la condición de la fe
“He sido enviado para fortalecer la fe y demostrar a la gente la existencia de Dios, pues la condición espiritual de todos los pueblos se ha debilitado enormemente y el Más Allá se considera una mera fábula. Cada persona demuestra con sus actos que posee mucha más certeza respecto del mundo, su rango y su prestigio, y confía mucho más en los medios materiales, que en Dios y en el Más Allá. Hay muchas palabras en las lenguas, pero el amor al mundo domina los corazones.
Jesús encontró a los judíos en esa misma condición. Como es propio de la debilidad de la fe, su estado moral se había deteriorado mucho y el amor a Dios se había enfriado. Hoy, en mi época, existe la misma situación. Por tanto, he sido enviado para que vuelva el tiempo de la verdad y la fe, y surja la piedad en los corazones. Estas son las finalidades últimas de mi existencia. Se me ha comunicado que el cielo volverá a acercarse a la tierra después de haberse alejado mucho. Soy el renovador de estas cosas y estas son las tareas para las que he sido enviado”.
(Kitab-ul-Bariyya, Ruhani Khazain, vol. 13, pp. 291-294, nota)
Todo lo que obtuve fue por seguir al Santo Profeta
“Dios sabe —y es el mejor testigo de todo— que lo primero que se me concedió en Su camino fue un corazón sano: un corazón cuya relación verdadera no estaba vinculada con nada salvo con Dios, el Poderoso y Majestuoso. Fui joven y ahora he envejecido, pero en ninguna etapa de mi vida hallé una relación verdadera con nadie salvo con Dios… Debido precisamente a ese ardor de amor, nunca pude aceptar una religión cuyas doctrinas contradijeran la grandeza y unidad de Dios o implicaran alguna clase de deshonra. Por eso no me agradó la religión cristiana, pues a cada paso contiene, según esta crítica, una deshonra de Dios…
Del mismo modo, la religión hindú, una de cuyas ramas es el Arya Samaj, se ha apartado por completo de la verdad. Según ellos, cada partícula del universo es eterna y carece de creador; por tanto, no creen en el Dios sin el Cual nada llegó a existir ni puede subsistir…
Tras reflexionar detenidamente vi que ambas religiones se oponen a la rectitud. No puedo exponer aquí todos los obstáculos y motivos de desesperanza que contienen respecto del camino de Dios. En resumen: no conducen al Dios que buscan las almas puras, Cuya obtención permite alcanzar la verdadera salvación en esta misma vida, abre las puertas de las luces divinas y produce amor perfecto mediante Su conocimiento perfecto. Existen otras religiones semejantes, pero ninguna conduce al Dios Único, sin asociado, y dejan al buscador en la oscuridad.
He dedicado gran parte de mi vida a estudiar esas religiones y examiné sus principios con gran honradez y reflexión, pero las encontré alejadas de la verdad. Solo esta religión bendita llamada islam conduce a Dios y satisface las exigencias puras de la naturaleza humana… El Dios del islam no cierra a nadie la puerta de Su gracia; llama con ambos brazos: ‘Venid a Mí’, y abre la puerta a quienes corren hacia Él con todas sus fuerzas.
Por la gracia de Dios, no por capacidad propia, recibí plenamente la bendición concedida anteriormente a profetas, mensajeros y elegidos de Dios. No me habría sido posible obtenerla si no hubiera seguido los caminos de mi señor y maestro, orgullo de los profetas y mejor de la creación, Hazrat Muhammad Mustafasa. Todo lo que obtuve fue mediante ese seguimiento. Sé con conocimiento verdadero y perfecto que nadie puede llegar a Dios ni recibir el conocimiento perfecto sino siguiendo a este Profetasa”.
(Haqiqat-ul-Wahi, Ruhani Khazain, vol. 22, pp. 59-65)
“La idea de algunos ignorantes de que he fingido una revelación es errónea. En realidad, esta es obra del Dios Todopoderoso que creó el cielo, la tierra y este mundo. Cuando disminuye la fe de la gente en Dios, surge una persona como yo, Dios habla con ella y manifiesta mediante ella Sus obras maravillosas, hasta que la gente comprende que Dios existe. Declaro públicamente que cualquier persona, asiática o europea, que permanezca en mi compañía llegará, tras cierto tiempo, a conocer la verdad de estas palabras”.
(Kitab-ul-Bariyya, Ruhani Khazain, vol. 13, p. 18)
Establecer la verdad intelectual, práctica, moral y espiritual
“Para completar la prueba deseo declarar que, conforme a lo que acabo de mencionar, Dios encontró oscura esta época, vio al mundo sumergido en negligencia, incredulidad y asociación, y observó cómo desaparecían la fe, la veracidad, la piedad y la rectitud. Por ello me envió para restablecer en el mundo la verdad intelectual, práctica, moral y espiritual, y proteger al islam de los ataques de quienes, bajo el ropaje de la filosofía materialista, el naturalismo, el libertinaje, la asociación y el ateísmo, desean causar daño a este jardín divino”.
(A’ina-e-Kamalat-e-Islam, Ruhani Khazain, vol. 5, p. 251)
“Dios me envió al mundo para atraer, con paciencia, buen carácter y mansedumbre, a las personas extraviadas hacia Dios y Sus puras enseñanzas, y guiarlas por la senda recta con la luz que me fue concedida. El ser humano necesita pruebas que le den certeza de que Dios existe, pues gran parte del mundo se pierde por no creer en la existencia de Dios ni en Su guía revelada.
No existe vía más clara y comprensible para creer en Dios que el hecho de que Él comunique a Sus personas escogidas asuntos invisibles, sucesos ocultos y noticias futuras, y revele a Sus allegados secretos que superan las facultades humanas. No existe camino humano para obtener por sí mismo noticias futuras tan ocultas y superiores a la capacidad del ser humano; especialmente cuando las acompaña el poder y el decreto divinos.
Dios me ha favorecido al escogerme entre todo el mundo para guiar mediante Sus signos a quienes se han extraviado. Al observar que los defensores y seguidores del cristianismo —los sacerdotes— se habían alejado mucho de la verdad, habían perdido la senda recta y viajaban enormes distancias por tierra y mar para hacer a otros semejantes a ellos, y que no conocían al Dios verdadero sino uno inventado por ellos, la misericordia divina hacia la humanidad exigió liberar a Sus siervos de esa red. Por ello envió a Su Mesías para quebrar, mediante las armas de los argumentos, la cruz que había quebrantado y herido el cuerpo de Jesúsas”.
(Tiryaq-ul-Qulub, Ruhani Khazain, vol. 15, pp. 143-144)
No existe religión verdadera salvo el islam
“No relato aquí historias del pasado, sino aquello de lo que tengo conocimiento personal. He hallado una fuerza poderosa en el Sagrado Corán y una cualidad extraordinaria en seguir al Santo Profetasa, cualidad y fuerza que no existen en ninguna otra religión: su verdadero seguidor alcanza los rangos de santidad. Dios no solo lo honra con Su palabra, sino que le muestra mediante Sus actos: ‘Yo soy el mismo Dios que creó la tierra y el cielo’. Entonces su fe se eleva más allá de las estrellas.
Poseo experiencia directa de ello: Dios habla conmigo y ha manifestado por mi medio más de cien mil signos. Respeto a todos los profetas del mundo y sus libros, pero solo considero al islam una religión viva, pues por medio de él Dios se me ha manifestado. Quien dude de esta declaración debería venir y permanecer conmigo al menos dos meses para investigarla; durante ese tiempo asumiré todos los gastos necesarios. Para mí, religión es aquella que está viva, muestra a Dios mediante poderes vivos y nuevos, y permite contemplarlos. Afirmar simplemente que una religión es verdadera carece de valor y de prueba”.
(Chashma-e-Ma‘rifat, Ruhani Khazain, vol. 23, p. 428)
El fin del engaño del Anticristo
“Los hadices del Santo Profeta explican que la finalidad del Mesías Prometido consiste en disipar el engaño de los cristianos y destruir sus ideas relacionadas con la cruz. Dios realizó esta tarea por mi medio de tal manera que refuté los fundamentos de la doctrina cristiana. Con la percepción perfecta recibida de Dios demostré que la muerte maldita —Dios nos libre— atribuida a Jesús, sobre la cual descansa toda la doctrina de la salvación por la cruz, no puede atribuirse de ningún modo a Hazrat Jesúsas, ni puede aplicarse la maldición a una persona justa.
Los sacerdotes quedaron sin respuesta ante esta nueva forma de plantear la cuestión, que en realidad desbarata su doctrina. Quienes conocieron esta investigación comprendieron que había quebrado la religión de la cruz. Por cartas de algunos sacerdotes supe que temían profundamente esta investigación decisiva y comprendían que con ella caería necesariamente el fundamento de la doctrina de la cruz, una caída que consideraban terrible”.
(Kitab-ul-Bariyya, Ruhani Khazain, vol. 13, pp. 262-263, nota)
Designado para predicar la verdad y reformar
“Cuando Dios observó la condición de la época y vio la tierra llena de distintas formas de inmoralidad, pecado y extravío, me designó para predicar la verdad y reformar. La gente había llegado al final del siglo XIII de la Hégira y al comienzo del XIV. En obediencia a Su mandato, empecé a proclamar públicamente mediante anuncios escritos y discursos que yo era la persona que debía venir de parte de Dios al comienzo de este siglo para renovar la fe: para restablecer la fe desaparecida de la tierra y, recibiendo fuerza de Dios y atraído por Su mano, conducir al mundo hacia la reforma, la piedad y la rectitud, y corregir sus errores doctrinales y prácticos.
Después de varios años se me reveló de manera explícita que yo era el Mesías prometido desde el comienzo para esta Umma y el último Mahdi, destinado por decreto divino a recibir guía directamente de Dios durante la decadencia del islam y la propagación del extravío, y a presentar nuevamente a la humanidad ese alimento celestial anunciado trece siglos antes por el Santo Profetasa. Las comunicaciones divinas llegaron con tal claridad y continuidad que no quedó lugar para la duda. Cada revelación se clavaba en el corazón como un clavo de hierro y estaba llena de profecías grandiosas que se cumplían con la claridad del día.
Su continuidad, abundancia y poder milagroso me obligaron a reconocer que era palabra del Dios Único, sin asociado, Cuya palabra es el Sagrado Corán. La revelación recibida fue tan cierta y concluyente que por medio de ella encontré a mi Dios; no solo alcanzó el grado de certeza absoluta mediante signos celestiales, sino que cada una de sus partes, al compararse con la palabra de Dios —el Sagrado Corán—, resultó conforme con ella, y los signos celestiales llovieron para confirmarla”.
(Tazkirat-ush-Shahadatain, Ruhani Khazain, vol. 20, pp. 3-4)
Quebrar la cruz
“He sido enviado para quebrar la cruz y matar a los cerdos. He descendido del cielo acompañado por los ángeles puros que estaban a mi derecha y a mi izquierda, a quienes mi Dios, que está conmigo, introducirá —y ya está introduciendo— en todo corazón dispuesto para completar mi obra. Aunque guardara silencio y mi pluma dejara de escribir, los ángeles que descendieron conmigo no podrían interrumpir su labor. En sus manos hay grandes mazas destinadas a quebrar la cruz y aplastar el templo de la adoración de criaturas”.
(Fath-e-Islam, Ruhani Khazain, vol. 3, p. 11, nota)
Una Comunidad que sigue los pasos del Santo Profeta
“Cuando Dios estableció esta Comunidad y manifestó centenares de signos en su apoyo, Su propósito fue que llegara a asemejarse a la Comunidad de los Compañeros y regresara la época de las mejores generaciones. Quienes entran en esta Comunidad se cuentan entre آخَرِيْنَ مِنْهُمْ; por tanto, deben despojarse de las vestiduras de las ocupaciones falsas, dirigir toda su atención hacia Dios y oponerse a la tropa desviada.
El islam ha atravesado tres épocas: las tres primeras generaciones; después, el tiempo de la tropa desviada, acerca de la cual el Mensajero de Al-lahsa dijo: لَيْسُوا مِنِّي وَلَسْتُ مِنْهُمْ, ‘Ellos no son de mí ni yo soy de ellos’; y la tercera es la época del Mesías Prometido, unida a la época del Mensajero de Al-lahsa. En realidad, es la época del propio Mensajero de Al-lahsa”.
(Malfuzat, vol. 2, p. 67, ed. 1988)
“En resumen, Al-lah ha establecido esta Comunidad para que restablezca la profecía y el honor del Santo Profetasa”.
(Malfuzat, vol. 2, p. 65, ed. 2003)
Bendito quien ahora abrazó la fe;
al encontrarme, encontró a los Compañeros.
“Reflexionad: ¿quién ha conocido en trece siglos una época semejante de acuerdo con el método de la profecía? La Comunidad surgida en nuestro tiempo guarda semejanza con los Compañeros en muchos aspectos. Sus miembros contemplan milagros y signos como ellos; reciben luz y certeza mediante los signos de Dios y Sus nuevos apoyos; soportan burlas, maldiciones, heridas del corazón, insultos y ruptura de lazos familiares en el camino de Dios; y obtienen una vida pura mediante los signos manifiestos de Dios, la ayuda celestial y la enseñanza sabia.
Muchos lloran en la oración y empapan con lágrimas el lugar de la postración; muchos reciben sueños verdaderos y revelación divina; muchos gastan en nuestra Comunidad, buscando únicamente el agrado de Dios, los bienes ganados con su trabajo. Encontraréis a muchos que recuerdan la muerte, poseen corazones tiernos y avanzan por la senda de la verdadera piedad. Son el grupo de Dios: Él mismo los cuida, purifica día a día sus corazones, llena sus pechos de sabiduría espiritual y los atrae hacia Sí mediante signos celestiales. En esta Comunidad se encuentran todas las señales contenidas en las palabras آخَرِيْنَ مِنْهُمْ. Era necesario que un día se cumpliera la palabra de Dios”.
(Ayyam-us-Sulh, Ruhani Khazain, vol. 14, pp. 306-307)
Una Comunidad de personas sinceras
“Dios desea atraer hacia Su unidad a todas las almas de buena naturaleza que habitan las distintas poblaciones de la tierra, tanto en Europa como en Asia, y reunir a Sus siervos en una sola religión. Este es el propósito de Dios para el que fui enviado al mundo. Seguid, pues, este propósito, insistiendo en la mansedumbre, la buena moral y la oración. Hasta que se levante alguien que reciba de Dios el Espíritu Santo, trabajad todos unidos después de mí”.
(Al-Wasiyyat, Ruhani Khazain, vol. 20, pp. 306-307)
Nuestra Comunidad debe establecer una relación verdadera con Dios
“Nuestra Comunidad debe poseer una relación verdadera con Dios y agradecer que Él no la haya abandonado sin más, sino que haya mostrado centenares de signos de Su poder para elevar su fe al grado de certeza. ¿Hay entre vosotros alguien que pueda afirmar que no ha visto ningún signo? Declaro que no existe ni una sola persona que haya tenido ocasión de permanecer en nuestra compañía y no haya contemplado con sus propios ojos algún signo nuevo de Dios.
Lo que nuestra Comunidad necesita es que aumente su fe, desarrolle verdadera certeza y conocimiento de Dios, y no muestre indolencia en las buenas obras. Si existe pereza, incluso realizar la ablución parece una calamidad, y mucho más levantarse para el Tahajjud. Si no surge la fuerza para las obras justas ni entusiasmo por competir en el bien, la relación con nosotros carece de utilidad”.
(Malfuzat, vol. 2, pp. 710-711, ed. 1988)
Actuar conforme a la enseñanza
“Solo entra en nuestra Comunidad quien convierte nuestra enseñanza en norma de conducta y actúa según su capacidad y esfuerzo. Quien se limita a inscribir su nombre y no actúa de acuerdo con la enseñanza debe recordar que Dios ha querido hacer de esta una Comunidad especial; quien no pertenece verdaderamente a ella no puede permanecer en ella por el mero hecho de registrar su nombre.
En la medida de lo posible, someted vuestras acciones a la enseñanza recibida. Las obras son como alas: sin ellas, la persona no puede elevarse a los rangos espirituales ni alcanzar los elevados objetivos que Al-lah ha colocado debajo de ellas. Las aves poseen entendimiento; si no lo utilizaran, no podrían realizar sus tareas. Por tanto, primero es necesario que la persona use su discernimiento y considere si lo que va a hacer se ajusta a los mandamientos de Al-lah y busca Su agrado”.
(Malfuzat, vol. 2, p. 711, ed. 1988)
Esta es la época de completar la difusión de la guía
“La manifestación de la religión solo puede producirse cuando todas las religiones aparecen en el campo y surgen toda clase de medios útiles para difundir la fe. Por la gracia de Dios, ese tiempo ha llegado. Son conocidas las facilidades que la imprenta ofrece para imprimir y publicar libros. Por medio del correo, el mensaje puede difundirse por todo el mundo; los periódicos informan de lo que sucede en todas partes y el ferrocarril ha facilitado los viajes.
Cuantas más invenciones aparecen día tras día, con mayor magnificencia confirman la época del Mesías Prometido y abren vías para manifestar la religión. Este es, por tanto, el tiempo profetizado por Al-lah mediante el Mensajero de Al-lahsa con las palabras:
لِيُظْهِرَهُ عَلَى الدِّيْنِ كُلِّهِ
Esta es la época que eleva la gloria de:
اَلْيَوْمَ اَكْمَلْتُ لَكُمْ دِيْنَكُمْ وَاَتْمَمْتُ عَلَيْكُمْ نِعْمَتِيْ
“Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado Mi gracia sobre vosotros” (Al-Ma’idah, 5:4, según la numeración citada en el original), y constituye una nueva culminación de la gracia mediante la culminación de la difusión de la guía”.
(Malfuzat, vol. 2, pp. 134-135, ed. 1988)
El propósito de su advenimiento, explicado por el Quinto Jalifa
Hazrat Mirza Masroor Ahmad, Jalifatul Masih Vaa, dijo:
“Alguien preguntó al Mesías Prometidoas: ‘¿Cuál es la finalidad de la venida de un jalifa? ¿Cuál es su propósito?’. La respuesta del Mesías Prometidoas debe permanecer siempre ante nosotros. Dijo: ‘La reforma: ese es el propósito’.
Explicó que la humanidad comenzó con Adán; tras mucho tiempo, cuando las prácticas humanas se debilitaron y las personas olvidaron la finalidad verdadera de la vida y el propósito fundamental del Libro de Dios, alejándose del camino de la guía, Al-lah, por pura gracia, guio al mundo mediante un enviado y lo sacó del abismo del extravío. La majestad divina se manifestó y la luz del conocimiento volvió a establecerse como una lámpara; la fe se hizo luminosa.
Esta ha sido siempre la práctica de Al-lah, desde Adán hasta el Santo Profetasa: cuando, con el paso del tiempo, las personas olvidan la enseñanza del profeta anterior, pierden la senda recta, el tesoro de la fe y la luz del conocimiento, y el mundo queda cubierto por la peligrosa oscuridad del extravío, la inmoralidad y el pecado, los atributos de Al-lah entran en acción. Mediante una persona de gran eminencia se restablecen el nombre de Dios, Su unidad y las virtudes morales; miles de signos ofrecen pruebas manifiestas de Su existencia, y el conocimiento perdido, la piedad y la pureza olvidadas vuelven a establecerse. Se produce una revolución grandiosa. Conforme a esa práctica antigua fue establecida nuestra Comunidad”.
(Extracto de Malfuzat, vol. 10, pp. 274-275, ed. 1985, Reino Unido; sermón del viernes del 25 de mayo de 2018, publicado en Al Fazl International, 15 de junio de 2018, pp. 6-7)
Recuperar la fuerza perdida de los musulmanes
“En la Sura At-Takwir, junto a las profecías relativas a las condiciones de esta época, el progreso futuro del islam está vinculado al Mesías Prometido. Se anuncia que las personas serán reunidas por medio de él. Nadie debería imaginar que, sin aceptar al Mesías Prometido, el islam o ellos mismos recuperarán la fuerza perdida.
La cuestión no consiste simplemente en matar cerdos. El Mesías Prometidoas explicó que para eso bastan los propios cristianos: los matan y se los comen; ¿qué necesidad tendría el pobre Mesías de venir y meterse en esa dificultad? Que Al-lah conceda entendimiento a los eruditos que se llaman musulmanes y a toda la Umma, para que reconozcan la verdad. Que abra sus pechos y sus mentes. Nuestro deber es orar por ellos, mostrarles el camino y continuar haciéndolo. Que Al-lah nos lo permita”.
(Sermón del viernes del 3 de febrero de 2006, publicado el 4 de febrero de 2006, p. 7)
Conceder cercanía a Dios
“Los profetas vienen al mundo para acercar a los seres humanos a Dios y hacer que sigan la enseñanza que Él ha dado. Entre todos ellos, nuestro señor y maestro, Hazrat Muhammad, Mensajero de Al-lahsa, trajo la enseñanza perfecta y completa. Cumplió plenamente el deber de difundir al mundo la revelación recibida.
Catorce siglos después, conforme a Su promesa, Al-lah envió al fiel servidor del Santo Profetasa, el Mesías Prometidoas, quien renovó esta gran labor y llamó al mundo hacia Dios. Explicó cómo debe buscarse el camino de Al-lah y cómo puede llegarse a Él. Si alguien busca a Al-lah y desea alcanzarlo, solo la religión del islam conduce hoy hasta Él. Ofreció la misma invitación a quienes profesaban otras religiones, diciendo en un verso: ‘Venid, gentes, pues aquí encontraréis la luz de Dios’”.
(Sermón del 9 de marzo de 2012, publicado en Al Fazl International, 30 de marzo de 2012, p. 5)
La culminación de la guía y de su difusión
Como se expuso en una cita del Mesías Prometidoas, uno de los grandes propósitos de su advenimiento fue completar la difusión de la guía. Hazrat Jalifatul Masih Vaa lo explicó así:
“Alguien podría decir que las bendiciones materiales no han alcanzado su punto culminante, pues cada día aparecen nuevas invenciones. Debe quedar claro que el Santo Profetasa es el Profeta perfecto enviado para toda la humanidad y para todos los tiempos hasta el Día del Juicio. El Sagrado Corán, revelado a él, es el Libro perfecto: contiene la historia anterior, nuevos mandamientos y anuncios previos de invenciones futuras. A medida que se realiza un nuevo descubrimiento, el Corán ofrece confirmación.
Si los científicos musulmanes reflexionaran e investigaran a la luz de las profecías coránicas o del conocimiento contenido en él como un tesoro, hallarían orientación para numerosos campos nuevos. El profesor doctor Abdus Salam investigó a la luz del conocimiento coránico. Según su reflexión, el Sagrado Corán contiene cerca de setecientos versículos relacionados con la ciencia o que ofrecen orientación científica. Esta fue su conclusión; otro científico musulmán ahmadí podría sumergirse en este vasto océano y extraer todavía más perlas de conocimiento.
El Mesías Prometidoas explicó que la culminación de la guía se realizó mediante el Santo Profetasa. No existe cuestión o conocimiento intelectual, religioso, científico o espiritual que no alcanzara su plenitud mediante él o la enseñanza que trajo. Sin embargo, algunas cosas permanecían entonces ocultas y no habían aparecido, por lo que quedaron veladas a las generaciones anteriores. En la época del Mesías Prometido, las nuevas invenciones están surgiendo como medios para completar la difusión de la guía.
Por la gracia de Al-lah, estas invenciones beneficiosas sirven hoy para difundir la religión traída por el Santo Profetasa. El Mesías Prometidoas mencionó en sus libros la imprenta y otros medios. Hoy vemos satélites y muchas otras cosas. En esta época del fiel amante del Santo Profetasa, el Mesías de la era, tales recursos permiten difundir la fe y descubrir métodos y perspectivas que muestran la perfección de la enseñanza, el rango y la dignidad del Sagrado Corán y del Santo Profetasa. Todo ello fortalece aún más el corazón y la fe del creyente y nos impulsa a invocar bendiciones sobre el Santo Profetasa.
اَللّٰهُمَّ صَلِّ عَلٰى مُحَمَّدٍ وَبَارِكْ وَسَلِّمْ اِنَّكَ حَمِيْدٌ مَجِيْدٌ
(Sermón del viernes del 2 de enero de 2009, publicado en Al Fazl International, 23 de enero de 2009)
Fuente: Al Fazl International: حضرت مسیح موعود علیہ الصلوٰۃ و السلام کی بعثت کے مقاصدِ عالیہ.