Por Masood Ashraf, EE. UU. Traducido por Afia Anmbar
El Evangelio de Mateo relata cómo tres sabios de Oriente, conocidos como Magos —eruditos y astrónomos—, llegaron a Belén guiados por una estrella brillante que interpretaron como una señal celestial para encontrar al recién nacido «Rey de los Judíos»: Jesús (as).
¿Una Estrella que Guía Físicamente o Discernimiento Profético?
La idea de que un astro celeste pueda dirigir como un mapa terrenal es una metáfora de su sabiduría astronómica y conocimiento profundo de las profecías bíblicas. Los Magos no dependieron únicamente de un cuerpo celeste, sino de su estudio de las escrituras divinas.
Profecías Bíblicas y Fenómenos Cósmicos
Cuando Dios envía a un reformador divino, lo acompaña de señales celestiales y terrenales. Los sabios siguieron el cómputo de las profecías del libro de Daniel (capítulo 9). Del mismo modo, el advenimiento del Mesías en los últimos tiempos fue anunciado con señales astronómicas evidentes (Lucas 21:25).
El Mesías Prometido y las Señales Celestiales de Nuestra Era
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as) de Qadián, el Mesías Prometido, señaló cómo en su época se cumplieron los signos profetizados:
«Dios ha mostrado tantas señales en mi apoyo, incluyendo fenómenos celestiales y terrenales. Por ejemplo, la estrella Dhus-Sineen —mencionada en tiempos de Noé y Jesús— ha reaparecido en esta era.» (Ayyam-us-Sulh)
Paralelos Históricos y Reconocimiento de los Signos Divinos
Así como los sabios de Oriente supieron leer las señales divinas y acudir ante el joven profeta Jesús con presentes de gratitud, las almas sinceras de hoy reconocen al Reformador Prometido a través del testimonio de los cielos y de la Tierra.