Derechos de los vecinos en el Islam según el Corán

La Voz del Islam
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Derechos de los vecinos en el Islam

Al-lah el Altísimo declara en el Sagrado Corán:

«Y adorad a Al-lah y no asociéis nada con Él; y sed bondadosos con los padres, los parientes, los huérfanos y los necesitados, con el vecino cercano y el vecino lejano, con el compañero que está a vuestro lado, con el viajero y con aquellos que poseen vuestras diestras. En verdad, Al-lah no ama a los arrogantes ni a los jactanciosos».
(Sagrado Corán, 4:37)

El Santo profeta muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) enseñó:

«El mejor vecino ante Al-lah es aquel que mejor trata a sus vecinos».
(Sunan Ibn Māyah)

Asimismo, advirtió con gran énfasis:

«¡Por Al-lah, no es creyente! ¡Por Al-lah, no es creyente! ¡Por Al-lah, no es creyente!».
Cuando se le preguntó a quién se refería, respondió:
«Aquel de cuyo mal su vecino no está a salvo».

(Sahih Muslim)

En otra ocasión, el Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo:

«El ángel Gabriel no cesaba de aconsejarme acerca del buen trato a los vecinos, hasta el punto de que pensé que los haría herederos».
(Sunan Abī Dāwūd)

También exhortó especialmente a las mujeres:

«¡Oh mujeres musulmanas! No consideréis insignificante ningún regalo para vuestro vecino, aunque sea una pezuña de oveja».
(Sahih al-Bujārī)

Sobre la solidaridad y la compasión, enseñó:

«No es creyente aquel que se llena el estómago mientras su vecino pasa hambre».
(Al-Adab al-Mufrad)

Y dijo además:

«¡Oh Abū Dharr! Cuando prepares un guiso, aumenta el caldo y reparte algo entre tus vecinos».
(Sahih Muslim)

Asimismo, el Islam prohíbe cualquier forma de intromisión en la vida ajena:

«No espiéis a vuestro vecino ni escuchéis sus conversaciones a escondidas».
(Al-Adab al-Mufrad)

La vida ejemplar del Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) ilustra de manera práctica estos principios. Se narra que una vecina judía solía arrojar basura en su camino. En lugar de responder con resentimiento, el Profeta mostró paciencia y tolerancia. Cuando la mujer enfermó y dejó de aparecer, él fue a visitarla para interesarse por su estado de salud. Este acto de bondad y nobleza moral la conmovió profundamente y, finalmente, aceptó el Islam.

Preparado por Malik Tariq Mahmood
Misionero de la Comunidad Ahmadía del Islam

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