La creencia en la Unidad de Dios es el fundamento central del Islam. No solo afirma que Al-lah es Uno, sino que libera al ser humano de todos los falsos temores, dependencias y formas de esclavitud espiritual.
Para comprender mejor este tema, puede consultar nuestra guía principal sobre Quién es Al-lah.
En el Islam, la Unidad de Dios no es una idea abstracta ni una simple afirmación teológica. Es una enseñanza que transforma la relación del ser humano con Al-lah, con la sociedad, con la creación y consigo mismo. Para comprender el marco general de esta enseñanza, puede leer también nuestra guía sobre Islam: significado, creencias y enseñanzas principales.
¿Qué significa la Unidad de Dios en el Islam?
Este parece ser un concepto bastante simple y elemental. No debería resultar difícil para nadie comprender la unicidad de Dios y aquí se acabaría el tema. Pero en realidad hay mucho más de lo que se puede percibir. Cuando se examina el concepto de Unidad en profundidad, todo el mundo de la religión parece girar alrededor de este punto crucial. Esta creencia influye en la vida del hombre en todos sus aspectos.
También supone la negación de todo excepto de Dios. Así pues, la creencia en la unicidad de Dios no es solamente la quintaesencia de la fe, sino que todas las demás creencias nacen de este manantial de verdad eterna. Esto también transmite un mensaje de emancipación de todos los demás yugos y libera al hombre de todas las obligaciones, excepto las que se originan de su sumisión a Dios.
Este tema también ha sido explicado desde distintos ángulos, tanto por el Sagrado Corán como por las tradiciones del Santo Profeta del Islam (la paz y bendiciones de Dios sean con él).
Esta enseñanza está estrechamente relacionada con quién es Al-lah en el Islam y con el modo en que el Corán presenta Sus atributos perfectos.
“No hay poder sino en Al-lah”: una comprensión profunda de la Unidad
Por ejemplo, la declaración La haula wa la quwwata illa billah —no hay poder ni fuerza sino en Al-lah— abre nuevas avenidas para una comprensión más profunda y amplia de la Unidad. Niega todos los temores, excepto el temor a Dios.
La segunda parte dirige la atención hacia otro aspecto muy importante de la Unidad. Subraya que la fuerza para lograr el bien emana solamente de Dios y que Él es el Señor de todas las fuentes de la fuerza y la energía. Por lo tanto, mientras que la primera parte se refiere a los aspectos negativos de la energía, la segunda está relacionada con los positivos.
La Unidad de Dios libera al ser humano de los falsos temores
Si se aplican a las acciones, intenciones y motivaciones humanas, estas dos fuerzas lo abarcan todo. Las intenciones del hombre y sus acciones posteriores están guiadas y controladas siempre por el temor o por la esperanza y no existe excepción a esta regla. Quienes practican el bien lo hacen por temor y esperanza, y por el mismo motivo lo hacen quienes se entregan a los vicios.
Los temores de los no creyentes pertenecen a la categoría negativa de los impíos, que configuran sus vidas de acuerdo con estos temores mundanos. A veces temen merecer el desagrado de los monarcas y las autoridades, otras veces tienen miedo de la sociedad en general, o de los déspotas y matones. También actúan con maldad por temor a la pobreza, a las pérdidas, etc. Por lo tanto, en un mundo lleno de vicios, es posible entender gran parte de las acciones humanas en relación con estos temores.
La creencia en la Unidad disipa por completo estos miedos y hace pensar en la importancia del temor a Dios. Significa que no hay que sentir temor hacia el descontento de los impíos, sino que hay que intentar siempre evitar el desagrado de Dios y vivir solamente de conformidad con tal temor.
Puede ampliar este tema en nuestra explicación sobre la relación del hombre con Dios en el Islam.
La Unidad de Dios orienta las esperanzas humanas hacia Al-lah
En sentido positivo, lo mismo se aplica a todas las motivaciones humanas y acciones consiguientes. El hombre vive siempre con alguna motivación para complacer a alguien, sin excluirse a sí mismo. De hecho, por lo general se dedica más a su propia complacencia, incluso a costa de quienes, por otro lado, ama.
Una forma más exagerada de esta actitud convierte al hombre en adorador de su propio ego. Para lograr su propósito, el hombre ha de complacer a aquellos de quienes depende su placer. Para ello, ha de realizar constantes esfuerzos por obtener los favores de los monarcas, autoridades, etc. Lo que estamos describiendo es la peor forma de esclavitud.
Las esperanzas y temores de un esclavo dependen completamente de los caprichos, placeres y sinsabores de su dueño. Sin embargo, el impío no posee un único dueño. Cualquier persona que tenga relación con sus intereses personales puede jugar el papel de Dios para él. Si se analiza la causa última de los males sociales, morales o políticos, esta adoración humana es la que destruye la paz interna del hombre, haciendo que la sociedad en su conjunto experimente un incesante deterioro.
La declaración “no hay más Dios que Al-lah” y la libertad espiritual
Desde este punto de vista, cuando se echa otra mirada a la declaración fundamental de “no hay más Dios que Al-lah, el Uno y Único”, todos estos temores y esperanzas relacionados con objetos distintos a Dios se desvanecen como por arte de magia. En otras palabras, al escoger a un solo amo, la persona se libera de la esclavitud de todos los demás.
Ser esclavo de personas que a su vez son esclavas de innumerables dioses es sin duda un mal negocio. Pero eso no es todo. Los dioses que adoran esas personas son muchas veces producto de su propia imaginación, y son incapaces de beneficiarles o perjudicarles.
Por otro lado, la mayoría de los hombres solo rinden culto a mortales como ellos mismos, cuyos propios egos son superiores al resto. Por lo tanto, cada uno de ellos reverencia a innumerables dioses egotistas cuyos intereses se hallan en mutuo conflicto, originando una situación realmente caótica.
Esta enseñanza se relaciona directamente con la creencia en la Unidad de Dios, considerada el primer artículo de la fe islámica.
La Unidad de Dios y la igualdad de la humanidad
El concepto islámico de Unidad también inculca en el hombre la comprensión de la unidad de la especie humana y elimina todas las barreras que dividen al hombre en clases raciales, éticas y de color. Esto da origen al concepto universal de igualdad en el Islam, que constituye su rasgo distintivo.
Por lo tanto, desde el punto de vista divino, todos los seres humanos, sea cual fuere el lugar y la época en que hubieren nacido, son iguales ante Sus ojos. Como se demostrará en breve, este principio es el que dará lugar a todas las demás doctrinas y creencias fundamentales del Islam.
Como se ha mencionado antes brevemente, la doctrina islámica de la Unidad es absoluta e indivisible y no tiene espacio para incluir a ningún otro tipo de deidad. No tiene padre, madre, ni cónyuge y es inconcebible que Él engendre hijos e hijas.
Esta visión también ayuda a comprender la importancia de la fraternidad universal y la dignidad de todos los seres humanos ante Dios.
La armonía de la creación como prueba de la Unidad de Dios
Otro aspecto importante de la Unidad de Dios presentado por el Corán está relacionado con la absoluta armonía de Su creación. Este concepto de armonía es el que produjo una atracción tan intensa en Einstein. Éste se vio obligado a rendir homenaje a la perfecta simetría de la naturaleza, la cual, según su opinión, requería la unidad del Creador.
Como científico, su percepción de tal armonía se limitaba al universo material. Sin embargo, el Sagrado Corán habla de la armonía de la creación en todas sus aplicaciones posibles. El Sagrado Corán afirma que no hay falta de armonía entre la naturaleza creada por Dios y los Libros divinos revelados por Él, sino que existe una combinación perfecta entre las distintas áreas de la creación divina y entre un libro y otro.
Declara además que existe una coherencia perfecta entre la Palabra y la Obra de Dios y que no puede existir contradicción entre la naturaleza y la palabra divina revelada a Sus profetas. Este tema se expone de forma excelente en los primeros cinco versículos del Sura Al-Mulk, y también se recoge, desde diversos ángulos, en muchos otros versículos del Sagrado Corán.
Para profundizar en las señales racionales y espirituales de este tema, puede leer diez pruebas racionales y espirituales de la existencia de Dios.
La Unidad de Dios transforma la conducta humana
En lo que respecta a los individuos, la creencia en la Unidad juega un papel muy importante en la educación y formación de los seres humanos. Requiere una coherencia entre las acciones y los puntos de vista del hombre, así como la coherencia entre su relación con Dios y con sus semejantes, vinculando de esta forma a la creación en una sola cadena de unidad inquebrantable.
Esto se puede entender mejor si analizamos las prácticas de algunas personas que se autodenominan religiosas, pero que propugnan el odio de un sector de la sociedad humana hacia el otro, en nombre del uno y único Dios. El principio de Unidad de Dios discrepa con esta práctica y, como tal, no permite que la gente cause divisiones entre Dios y Su creación, ni entre la creación de Dios.
Por esta razón, la verdadera creencia en la Unidad de Dios conduce al respeto, la justicia, la responsabilidad moral y la paz interior. También fortalece la relación directa del ser humano con Al-lah mediante la adoración, la oración y la obediencia sincera.
Puede leer más sobre esta dimensión práctica en la oración en el Islam.
Conclusión: la Unidad de Dios como fundamento de toda fe
La creencia en la Unidad de Dios es el corazón de la fe islámica. De ella nacen la libertad espiritual, la igualdad humana, la coherencia moral, la confianza en Al-lah y la verdadera relación entre el Creador y Su creación.
El Islam enseña que cuando el ser humano reconoce sinceramente que no hay más Dios que Al-lah, se libera de todos los falsos señores, temores y dependencias, y encuentra una vida orientada hacia el amor, la obediencia y el agrado de Dios.
Lecturas recomendadas sobre la Unidad de Dios
Preguntas frecuentes sobre la Unidad de Dios
¿Qué significa la Unidad de Dios en el Islam?
Significa que Al-lah es Uno, Único, sin asociado, sin semejante, sin padre, madre, cónyuge, hijo o hija. Todas las formas de adoración y obediencia espiritual pertenecen solo a Él.
¿Por qué la Unidad de Dios es tan importante?
Porque todas las demás creencias islámicas nacen de esta verdad. La Unidad de Dios libera al ser humano de los falsos temores, de la adoración del ego y de la dependencia espiritual de otros seres.
¿Cómo libera la creencia en un solo Dios al ser humano?
Al reconocer solo a Al-lah como verdadero Señor, el ser humano se libera de la esclavitud de las personas, del poder, del ego, de los miedos mundanos y de las falsas esperanzas.
¿La Unidad de Dios enseña igualdad entre los seres humanos?
Sí. Si todos los seres humanos son creación de un solo Dios, entonces ninguna raza, nación, clase o color posee superioridad espiritual por sí mismo ante Al-lah.
¿Qué relación tiene la Unidad de Dios con la conducta moral?
La verdadera creencia en la Unidad de Dios exige coherencia entre la fe, las acciones, la relación con Al-lah y el trato justo hacia Su creación.
Fuente y contexto
Este artículo presenta enseñanzas islámicas sobre la Unidad de Dios según el Sagrado Corán y la explicación de la Comunidad Ahmadía del Islam. Su objetivo es ofrecer una exposición clara, respetuosa y educativa para lectores hispanohablantes.
Publicado por la Comunidad Ahmadía del Islam, Estados Unidos.
Más información institucional: Comunidad Ahmadía del Islam.