Pocos conceptos islámicos han sido tan malinterpretados en Occidente como la Yihad y la ‘guerra santa’. Lejos de la imagen de violencia desmedida que proyectan los medios, el verdadero significado de esta palabra es un pilar de superación personal, paz y justicia.
Respuesta Rápida
La palabra Yihad significa literalmente ‘esfuerzo’ o ‘lucha’ en árabe, no ‘guerra santa’. En el Islam, la Yihad Mayor es la lucha interna y espiritual del individuo para vencer su propio ego y ser una mejor persona. La Yihad Menor, estrictamente defensiva, solo se permite para proteger la libertad religiosa y la vida cuando se está bajo ataque.
Desde que los bizantinos cedieron Jerusalén al Califato Rashidun en el siglo VII, el avance de las fuerzas islámicas hacia la cristiandad suscitó una profunda inquietud entre los poderes europeos. Sin embargo, las Cruzadas también representaron una atractiva oportunidad para caballeros, nobles y plebeyos por igual, ofreciéndoles la posibilidad de amasar riquezas, ejercer poder y adquirir prestigio. Aquellos que aceptaban la llamada a las armas en nombre de las Cruzadas recibían la garantía del Papa de que sus pecados serían absueltos y que les aguardaba la gloria eterna.
En las últimas décadas ha surgido un concepto malinterpretado de la yihad, que es motivo de gran controversia. ¿Por qué?
El propio Sagrado Corán lo explica en el primer mandato que concedió permiso para tomar las armas en defensa propia:
“Se ha dado permiso para luchar a quienes son atacados, porque han sido agraviados, y ciertamente Al-lah tiene poder para ayudarles.”
(Sagrado Corán 22:40)
Según las profecías del Santo Profeta Muhammad (sa), los musulmanes se irían desviando cada vez más de su fe hasta llegar a un punto en el que:
“Nada quedará del Islam salvo su nombre. Y nada quedará del Corán salvo su escritura. Sus mezquitas estarán llenas de adoradores, pero carentes de guía. Los eruditos serán las peores personas bajo el cielo. La fitna (discordia) vendrá de ellos y volverá a ellos.”
Además, se profetizó que cuando esa fuera la condición del Islam, Dios enviaría a un Mesías Prometido (as) que devolvería a la gente a las verdaderas enseñanzas del Islam.
En los ahadiz [tradiciones del Santo Profeta (sa)], también se menciona que la era profetizada del Mesías Prometido (as) sería tal que la lucha religiosa terminaría con su aparición. Él no utilizaría la espada ni ningún arma terrenal para su causa.
Cuando el fanatismo religioso, la intolerancia y la rigidez hacia la fe alcanzaron su punto álgico, Dios envió al esperado Mesías Prometido, tal como se profetizó, en la persona de Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as). Él afirmó:
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- El Concepto Islámico de Dios
- El Santo Profeta Muhammad La paz sea con él
- La creencia en la Unidad de Dios, 1º ARTÍCULO DE LA FÉ
- La vida después de la muerte, 5º ARTICULO DE LA FÉ
“El Mesías Prometido ha venido al mundo para refutar la idea de utilizar la espada [o la lucha] en nombre de la religión, y para demostrar, con argumentos y razonamientos, que el Islam es una religión que no necesita del apoyo de la espada para su propagación. Más bien, las excelencias inherentes de sus enseñanzas, su verdad, iluminación, razonamiento y pruebas.”
Y además declaró:
“Debe recordarse que los eruditos islámicos de hoy en día malinterpretan completamente la yihad y la presentan de forma errónea al público general. Como resultado, los instintos violentos del pueblo se inflaman y se ven despojados de todas las nobles virtudes humanas.”
Algunos sostienen que la expansión del Islam ocurrió a través de la yihad violenta. Explicando las razones de la expansión del Islam, el Mesías Prometido (as) declaró:
“El Islam es una religión que no necesita del apoyo de la espada para su propagación. Más bien, las excelencias inherentes de sus enseñanzas, su verdad, iluminación, razonamiento, pruebas y la activa ayuda de Dios el Altísimo, Sus signos y Su atención personal son factores que siempre impulsan su progreso y propagación… El mensaje del Islam no necesita de ninguna coacción para su difusión.”
Así, el Mesías Prometido, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as), emprendió una guerra santa con la pluma como su arma, escribiendo más de 80 libros y decenas de miles de cartas.
De hecho, esta yihad —la yihad de la pluma— continúa hasta hoy a través de sus sucesores, el Jalifatul Masih. El actual sucesor del Mesías Prometido (as), Su Santidad Hazrat Mirza Masroor Ahmad (aa), ha continuado esta yihad de la pluma escribiendo a líderes de todo el mundo, incluidos el Papa, jefe de la Iglesia Católica mundial, el presidente de los Estados Unidos de América, el primer ministro de Israel, el rey de Arabia Saudí, el presidente de la Federación Rusa y muchos otros.
Esta poderosa práctica de usar la pluma, el intelecto y la sabiduría para mostrar la belleza del Islam es el sello distintivo del Islam Ahmadía.
Con decenas de millones de seguidores en más de 200 naciones, no se puede dar ni un solo ejemplo de un miembro de la Comunidad Musulmana Ahmadía que haya participado en una yihad violenta o en terrorismo para matar a personas inocentes. Al mantenerse fiel a las enseñanzas fundamentales, esta Comunidad ha demostrado un gran compromiso y pasión en la defensa del Islam, pero también una profunda simpatía hacia la humanidad. En lugar de derribar a otros, los miembros de esta Comunidad dedican sus vidas a servir a la creación de Dios y a mostrar amor hacia ella. Esto requiere una verdadera entrega y amor por los demás. Esta es nuestra yihad: la yihad de la pluma.
Que Al-lah nos permita continuar esta lucha con todas nuestras fuerzas, Insha’Allah.
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Hoy me gustaría llamar vuestra atención sobre un aspecto significativo de la historia de la humanidad: uno que ha sido causa de gran derramamiento de sangre y sufrimiento: la guerra santa.
Algunos sostienen que el fanatismo religioso, la intolerancia y una actitud rígida hacia la fe han llevado con frecuencia a que personas de religiones opuestas empuñen la espada y hagan la guerra unos contra otros.
Desde que los bizantinos cedieron Jerusalén al Califato Rashidun en el siglo VII, el avance de las fuerzas islámicas hacia la cristiandad suscitó una profunda inquietud entre los poderes europeos. Sin embargo, las Cruzadas también representaron una atractiva oportunidad para caballeros, nobles y plebeyos por igual, ofreciéndoles la posibilidad de amasar riquezas, ejercer poder y adquirir prestigio. Aquellos que aceptaban la llamada a las armas en nombre de las Cruzadas recibían la garantía del Papa de que sus pecados serían absueltos y que les aguardaba la gloria eterna.
En las últimas décadas ha surgido un concepto malinterpretado de la yihad, que es motivo de gran controversia. ¿Por qué?
El propio Sagrado Corán lo explica en el primer mandato que concedió permiso para tomar las armas en defensa propia:
“Se ha dado permiso para luchar a quienes son atacados, porque han sido agraviados, y ciertamente Al-lah tiene poder para ayudarles.”
(Sagrado Corán 22:40)
Según las profecías del Santo Profeta Muhammad (sa), los musulmanes se irían desviando cada vez más de su fe hasta llegar a un punto en el que:
“Nada quedará del Islam salvo su nombre. Y nada quedará del Corán salvo su escritura. Sus mezquitas estarán llenas de adoradores, pero carentes de guía. Los eruditos serán las peores personas bajo el cielo. La fitna (discordia) vendrá de ellos y volverá a ellos.”
Además, se profetizó que cuando esa fuera la condición del Islam, Dios enviaría a un Mesías Prometido (as) que devolvería a la gente a las verdaderas enseñanzas del Islam.
En los ahadiz [tradiciones del Santo Profeta (sa)], también se menciona que la era profetizada del Mesías Prometido (as) sería tal que la lucha religiosa terminaría con su aparición. Él no utilizaría la espada ni ningún arma terrenal para su causa.
Cuando el fanatismo religioso, la intolerancia y la rigidez hacia la fe alcanzaron su punto álgido, Dios envió al esperado Mesías Prometido, tal como se profetizó, en la persona de Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as). Él afirmó:
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“El Mesías Prometido ha venido al mundo para refutar la idea de utilizar la espada [o la lucha] en nombre de la religión, y para demostrar, con argumentos y razonamientos, que el Islam es una religión que no necesita del apoyo de la espada para su propagación. Más bien, las excelencias inherentes de sus enseñanzas, su verdad, iluminación, razonamiento y pruebas.”
Y además declaró:
“Debe recordarse que los eruditos islámicos de hoy en día malinterpretan completamente la yihad y la presentan de forma errónea al público general. Como resultado, los instintos violentos del pueblo se inflaman y se ven despojados de todas las nobles virtudes humanas.”
Algunos sostienen que la expansión del Islam ocurrió a través de la yihad violenta. Explicando las razones de la expansión del Islam, el Mesías Prometido (as) declaró:
“El Islam es una religión que no necesita del apoyo de la espada para su propagación. Más bien, las excelencias inherentes de sus enseñanzas, su verdad, iluminación, razonamiento, pruebas y la activa ayuda de Dios el Altísimo, Sus signos y Su atención personal son factores que siempre impulsan su progreso y propagación… El mensaje del Islam no necesita de ninguna coacción para su difusión.”
Así, el Mesías Prometido, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as), emprendió una guerra santa con la pluma como su arma, escribiendo más de 80 libros y decenas de miles de cartas.
De hecho, esta yihad —la yihad de la pluma— continúa hasta hoy a través de sus sucesores, el Jalifatul Masih. El actual sucesor del Mesías Prometido (as), Su Santidad Hazrat Mirza Masroor Ahmad (aa), ha continuado esta yihad de la pluma escribiendo a líderes de todo el mundo, incluidos el Papa, jefe de la Iglesia Católica mundial, el presidente de los Estados Unidos de América, el primer ministro de Israel, el rey de Arabia Saudí, el presidente de la Federación Rusa y muchos otros.
Esta poderosa práctica de usar la pluma, el intelecto y la sabiduría para mostrar la belleza del Islam es el sello distintivo del Islam Ahmadía.
Con decenas de millones de seguidores en más de 200 naciones, no se puede dar ni un solo ejemplo de un miembro de la Comunidad Musulmana Ahmadía que haya participado en una yihad violenta o en terrorismo para matar a personas inocentes. Al mantenerse fiel a las enseñanzas fundamentales, esta Comunidad ha demostrado un gran compromiso y pasión en la defensa del Islam, pero también una profunda simpatía hacia la humanidad. En lugar de derribar a otros, los miembros de esta Comunidad dedican sus vidas a servir a la creación de Dios y a mostrar amor hacia ella. Esto requiere una verdadera entrega y amor por los demás. Esta es nuestra yihad: la yihad de la pluma.
Que Al-lah nos permita continuar esta lucha con todas nuestras fuerzas, Insha’Allah.