Jalees Ahmad, Al Hakam. Traducido por Génesis Mercedes García Holguín (Hafsa)
Hay una razón profunda por la que Al-lah se presenta como «el Compasivo y Misericordioso» en el Sagrado Corán. A continuación, compartimos cinco lecciones fundamentales del Mesías Prometido, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as), sobre el arrepentimiento y la búsqueda del perdón divino.
1. La Clave del Progreso Espiritual: El Istighfar
El crecimiento espiritual se nutre de la introspección constante y la súplica sincera. El Mesías Prometido (as) dijo:
«Buscar el perdón de Dios es la clave del progreso espiritual.» (Malfuzat, vol. 3, p. 99)
2. Al-lah Promete Abundancia a Quienes se Arrepienten Sinceramente
El arrepentimiento sincero (Tawbah) y la invocación de la protección divina (Istighfar) abren las puertas de la bendición espiritual y material.
«Sigan haciendo istighfar y taubah, ya que Allah ha prometido abundancia para quien haga istighfar de corazón.» (Malfuzat, Vol. 10, p. 138)
3. No Postergar el Perdón: La Certeza de la Muerte (Yaqin)
La vida humana es efímera. La muerte es la única certeza ineludible mencionada en el Sagrado Corán como Yaqin (Surah al-Hijr, 15:100). No debemos caer en la ilusión de postergar la rectitud para la vejez.
«Dedíquense a buscar el perdón de Dios y absórbanse en oraciones; produzcan un cambio puro y positivo en sus vidas. Este no es momento para la negligencia.» (Malfuzat, Vol. 3, pp. 157-159)

4. Buscar el Perdón desde lo Más Profundo del Corazón
El Istighfar tiene dos propósitos: pedir a Dios que cubra y perdone las faltas pasadas, y solicitar la fortaleza divina para no pecar en el futuro. La recitación puramente verbal es insuficiente si no nace de la emoción y sinceridad del alma.
5. Un Medio Probado que Nunca Falla
«El arrepentimiento y la búsqueda del perdón de Dios es un medio probado y comprobado que nunca falla.» (Malfuzat, Vol. 2, pp. 18-19)
Los Atributos Divinos: Ar-Rahman y Ar-Rahim
El atributo Ar-Rahman manifiesta la gracia incondicional de Dios que provee para la creación antes de cualquier acción humana, mientras que Ar-Rahim recompensa con generosidad multiplicada los esfuerzos virtuosos y morales del creyente sincero.