El primer paso hacia Dios

El primer paso hacia Dios: la primera condición del Baiat en un mundo materialista

¿Cómo puede una persona acercarse verdaderamente a Dios en una época dominada por el materialismo, el ego, el miedo y la búsqueda constante de placer?

La primera condición del Baiat, el juramento de iniciación en la Comunidad Musulmana Ahmadía, ofrece una respuesta clara: apartarse de toda forma de asociación con Dios y mantener esta determinación hasta el último día de la vida.

Este discurso explica que los ídolos no siempre son figuras de piedra. También pueden ocultarse en el corazón en forma de orgullo, riqueza, poder, miedo, ambición, personas influyentes o dependencia excesiva de los medios materiales.

Discurso de la Yalsa Salana Duración original: 25 minutos Tema: la unidad de Dios

La guía del Corán: aferrarse al soporte firme

“No ha de existir coacción en la religión. Ciertamente, lo recto ha quedado separado de lo erróneo; así, quien se niegue a ser conducido por los pecadores y crea en Al’lah, ha agarrado con seguridad una empuñadura fuerte que no tiene grietas. Y Al’lah es Quien todo lo oye, Omnisciente.”

Sagrado Corán, 2:257

Este versículo presenta dos decisiones espirituales. La primera consiste en rechazar aquello que aleja de Dios. La segunda consiste en creer firmemente en Él.

Quien adopta ambas decisiones se aferra a una empuñadura firme. Es decir, encuentra una base espiritual que no se rompe ante las pruebas, el miedo, la presión social o las tentaciones materiales.

La muerte del Santo Profeta (sa) y la lección del monoteísmo

Uno de los momentos más dolorosos para los primeros musulmanes fue el fallecimiento del Santo Profeta Muhammad (sa). La noticia produjo una conmoción tan profunda que Hazrat Umar (ra) no pudo aceptarla inicialmente.

En aquel momento, Hazrat Abu Bakr (ra) recordó a la comunidad una verdad fundamental:

“Quien adoraba a Muhammad, que sepa que Muhammad ha muerto. Pero quien adora a Dios, que sepa que Él es el Viviente y nunca muere.”

Relato tradicional sobre el fallecimiento del Santo Profeta (sa)

Esta declaración preservó el principio central del islam: ningún profeta, por grande que sea, puede ocupar el lugar de Dios.

El Santo Profeta Muhammad (sa) fue el más noble de los mensajeros, pero siempre enseñó que la adoración pertenece exclusivamente al Creador.

¿Por qué el mundo moderno vive una crisis espiritual?

La humanidad dispone hoy de avances científicos, tecnología, riqueza y medios de comunicación sin precedentes. A pesar de ello, continúan la guerra, la injusticia, el odio, la ansiedad, el aislamiento y la pérdida de valores.

El problema no se encuentra únicamente en las estructuras políticas o económicas. También existe una crisis interior.

Pérdida de propósito

Muchas personas viven sin una dirección espiritual clara y reducen la vida al éxito material.

Confusión moral

El bien y el mal se definen con frecuencia según la conveniencia, la presión social o el interés personal.

Dependencia material

La seguridad se deposita exclusivamente en el dinero, el poder, la posición o la influencia.

Cuando la humanidad elimina al Creador de su vida, intenta construir sus propias reglas sin una referencia moral permanente. El resultado suele ser desorden, conflicto y vacío interior.

¿Qué significa asociar copartícipes con Dios?

Asociar copartícipes con Dios no consiste únicamente en adorar estatuas. También incluye atribuir a otras personas, medios o capacidades el poder absoluto que pertenece a Dios.

“¿Qué otra cosa es asociar copartícipes con Dios? Consiste en atribuir la benevolencia y las bendiciones a otro en lugar de reconocer su verdadero origen.”

Barahin-e-Ahmadiyya, volumen 3

El ser humano puede utilizar medios materiales, buscar ayuda profesional y esforzarse para alcanzar sus objetivos. El error surge cuando comienza a creer que esos medios funcionan de manera independiente de Dios.

La diferencia esencial: utilizar medios materiales es necesario. Depositar en ellos una confianza absoluta y olvidar al Creador constituye una desviación espiritual.

La solución: no hay nadie digno de adoración excepto Dios

La respuesta islámica a la crisis del materialismo se encuentra en la declaración fundamental de la fe:

No hay nadie digno de adoración excepto Dios.

Esta afirmación no es solo una frase pronunciada con los labios. Exige retirar del corazón toda lealtad, temor, confianza o amor que ocupe el lugar debido al Creador.

La humanidad cambiaría profundamente si sus gobernantes, instituciones y ciudadanos reconocieran que deberán responder ante un Dios justo.

Una verdadera fe en Dios debería producir:

  • justicia en las decisiones;
  • protección de los débiles y las minorías;
  • honestidad en los negocios;
  • respeto por la dignidad humana;
  • responsabilidad ante el sufrimiento ajeno;
  • rechazo de la explotación y la corrupción.

El ejemplo del Santo Profeta Muhammad (sa)

El Santo Profeta Muhammad (sa) dedicó toda su vida al establecimiento de la unidad de Dios.

Se le ofrecieron riqueza, poder y liderazgo para que abandonara su misión, pero rechazó cualquier compromiso que contradijera la verdad.

“Di: ‘Mi oración, mi sacrificio, mi vida y mi muerte son todos para Al’lah, el Señor de los mundos’.”

Sagrado Corán, 6:163

Su vida mostró que creer en un solo Dios significa poner la voluntad divina por encima del interés personal.

Sus Compañeros siguieron el mismo ejemplo. Hazrat Bilal (ra), sometido a tortura sobre la arena ardiente, repetía:

Uno, Uno.

Su cuerpo estaba bajo presión, pero su corazón permanecía libre de todo temor excepto el temor de Dios.

El amor del Mesías Prometido (as) por la unidad de Dios

Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as), el Mesías Prometido, dedicó su vida a restaurar la verdadera comprensión de Dios.

Su sensibilidad respecto a la unidad divina era tan profunda que rechazaba cualquier lenguaje que atribuyera a una persona un poder independiente para curar o proporcionar éxito.

En los últimos momentos de su vida, repetía palabras de amor hacia Dios:

“Al’lah, mi amado Al’lah.”

Palabras atribuidas al Mesías Prometido (as)

Su vida enseñó que la relación con Dios no consiste únicamente en aceptar una doctrina. Debe convertirse en amor, confianza, obediencia y recuerdo constante.

La primera condición del Baiat

Primera condición del Baiat

“Que se abstendrá de asociar cualquier copartícipe con Dios hasta el día de su muerte.”

La expresión “hasta el día de su muerte” muestra que esta lucha no termina después de una declaración inicial.

La fe será probada mediante:

  • el éxito y el fracaso;
  • la enfermedad y la salud;
  • la riqueza y la pobreza;
  • la presión familiar y social;
  • el miedo a perder una posición;
  • la necesidad de aceptación;
  • las tentaciones del placer y el prestigio.

Por ello, el creyente debe revisar continuamente su corazón.

Los ídolos ocultos del corazón

Los ídolos modernos no suelen encontrarse dentro de un templo. Se esconden en los deseos, temores y dependencias del corazón.

1. El ego

El ego puede convertirse en el ídolo más peligroso. Una persona empieza a atribuir su éxito únicamente a su inteligencia, educación, trabajo o habilidad.

Olvida la ayuda de Dios y comienza a mirar con desprecio a quienes tienen menos riqueza, formación o posición social.

2. El miedo a la sociedad

El miedo también puede ocupar el lugar de Dios. Una persona deja de expresar su fe, abandona sus principios o evita cumplir una obligación religiosa por temor a la opinión de los demás.

Cuando la aceptación social importa más que la aprobación de Dios, el corazón comienza a perder su libertad espiritual.

3. La riqueza y el materialismo

Buscar una vida digna no está prohibido. El problema aparece cuando la riqueza se convierte en el objetivo central y se obtiene mediante mentira, engaño o injusticia.

La búsqueda material se transforma entonces en una carrera interminable que nunca produce satisfacción verdadera.

4. Las personas poderosas

Algunas personas depositan toda su esperanza en políticos, gobernantes, empresarios, líderes religiosos o contactos influyentes.

Los seres humanos pueden ayudar, pero ninguno posee un poder independiente de Dios.

5. El placer y las adicciones

La búsqueda constante de placer puede convertirse en una forma de esclavitud.

Las drogas, la pornografía, las relaciones ilícitas, el consumo excesivo y otras adicciones prometen felicidad, pero destruyen la salud, la familia y la tranquilidad interior.

6. La confianza ciega en los medios

Un medicamento, un médico, un trabajo o una inversión pueden ser medios útiles. Sin embargo, no son la fuente definitiva de la curación, la provisión o la seguridad.

El creyente utiliza los medios y, al mismo tiempo, reconoce que el resultado depende de Dios.

Cómo eliminar los ídolos del corazón

Después de la conquista de La Meca, el Santo Profeta Muhammad (sa) eliminó los ídolos de la Kaaba.

Este acontecimiento también contiene una lección espiritual: cada persona debe entrar en la Kaaba de su propio corazón y retirar todo aquello que ocupa el lugar de Dios.

  1. Identificar las dependencias ocultas.
  2. Reconocer que toda capacidad y oportunidad proceden de Dios.
  3. Pedir perdón por el orgullo y la autosuficiencia.
  4. Utilizar los medios sin convertirlos en objetos de confianza absoluta.
  5. Recordar a Dios antes de cada decisión importante.
  6. Evaluar regularmente las intenciones.
  7. Practicar la oración y la caridad.

Cómo fortalecer la relación con Dios

La unidad de Dios debe reflejarse en las decisiones diarias.

Ante una enfermedad

Se debe pedir a Dios curación y guía para encontrar el tratamiento adecuado.

Ante un examen

Se debe orar, prepararse con responsabilidad y reconocer que el éxito procede de Dios.

Ante una decisión

Se debe pedir orientación y evitar medios contrarios a la honestidad y la justicia.

Los padres también deberían enseñar a sus hijos a recurrir a Dios. Cuando un niño necesita algo, puede pedírselo a sus padres, pero también debe aprender a orar.

De esta manera, el recuerdo de Dios se integra en la vida cotidiana desde la infancia.

¿Por qué es tan grave asociar copartícipes con Dios?

“Al’lah no perdonará que se le asocie nada como copartícipe, pero perdonará cualquier otra cosa a quien Él quiera.”

Sagrado Corán, 4:117

Dios no necesita nuestra adoración. Somos nosotros quienes necesitamos una relación con Él.

La asociación espiritual destruye esa relación porque desvía la confianza, el amor y la obediencia hacia objetos incapaces de proporcionar verdadera salvación.

El objetivo de la vida no puede reducirse a ganar dinero, obtener reconocimiento o alcanzar una posición elevada. El propósito verdadero es lograr el agrado de Dios y desarrollar las cualidades morales para las que el ser humano fue creado.

Utilizar los medios sin olvidar a Dios

El Mesías Prometido (as) explicó que utilizar medios materiales es correcto y necesario. El error aparece cuando una persona deposita toda su confianza en ellos.

“Todo esto es correcto dentro de su límite y no está prohibido. Pero cuando una persona sobrepasa ese límite y deposita toda su confianza en los medios, esto se convierte en asociación con Dios y la aleja de su verdadero propósito.”

Malfuzat, volumen 3, pp. 79-82

Un creyente trabaja, estudia, busca tratamiento y planifica. No obstante, sabe que ningún medio garantiza el resultado sin la voluntad divina.

El viaje hacia la verdadera unidad de Dios

El camino hacia Dios comienza al limpiar el corazón de toda dualidad.

“Debes borrar del corazón la huella de la dualidad; inclina tu cabeza únicamente ante el Dueño de la tierra y del cielo.”

Pareado del Mesías Prometido (as)

El creyente no puede servir simultáneamente a Dios y a los ídolos del ego, el dinero, el miedo o el prestigio.

La purificación exige retirar poco a poco todo aquello que compite con el amor y la obediencia debidos al Creador.

La fe será puesta a prueba

La primera condición del Baiat no promete una vida sin dificultades. Al contrario, declara que la fidelidad debe mantenerse hasta la muerte.

El Santo Profeta Muhammad (sa) mostró esta confianza durante la emigración, cuando se encontraba en la cueva de Thaur y dijo a su compañero:

“No te aflijas; ciertamente, Al’lah está con nosotros.”

Sagrado Corán, 9:40

Estas palabras no negaban el peligro. Expresaban una confianza superior al miedo.

La misma firmeza se ha manifestado en creyentes que prefirieron soportar persecución antes que abandonar su fe.

El soporte firme en nuestra época

La Comunidad Musulmana Ahmadía considera que el Mesías Prometido (as) restauró la comprensión del verdadero monoteísmo en esta época.

El Jalifato continúa guiando a la Comunidad hacia la oración, la reforma moral, la paz y el servicio a la humanidad.

Aferrarse al soporte firme significa permanecer unido a Dios, al Santo Profeta Muhammad (sa), al Mesías Prometido (as) y al sistema espiritual del Jalifato.

La obediencia espiritual no sustituye a Dios. Su propósito es conducir al creyente hacia una relación más sincera con Él.

Cómo practicar la primera condición del Baiat

  1. Revisar cada día en qué se deposita la confianza.
  2. Reconocer a Dios como fuente de toda bendición.
  3. Evitar el orgullo por la salud, la riqueza o la educación.
  4. No abandonar la fe por presión social.
  5. Buscar ingresos mediante medios honestos.
  6. Utilizar tratamiento médico sin atribuirle poder independiente.
  7. Pedir ayuda a Dios antes de comenzar una tarea.
  8. Enseñar a los hijos a orar.
  9. Dar caridad con sinceridad.
  10. Mantener la conexión con el Jalifato.

Conclusión: el primer paso hacia Dios comienza en el corazón

La primera condición del Baiat no se limita a rechazar los ídolos visibles. Invita a eliminar del corazón el ego, el miedo, la codicia, la dependencia excesiva de los medios y la búsqueda descontrolada de placer.

La verdadera unidad de Dios se manifiesta cuando una persona trabaja, planifica y utiliza los medios disponibles, pero reconoce que el poder definitivo pertenece al Creador.

El creyente debe esforzarse por convertir su corazón en una casa dedicada a Dios, libre de todo ídolo oculto.

Que Dios nos permita comprender la realidad de Su unidad, seguir el ejemplo del Santo Profeta Muhammad (sa) y mantenernos firmes en la primera condición del Baiat hasta el último día de nuestra vida. Amén.

Orador: Azhar Mansoor Qureshi.

Tema original: El primer paso hacia Dios: mantener la primera condición del Baiat en un mundo materialista.

Lecturas relacionadas

Preguntas frecuentes

¿Qué es la primera condición del Baiat?

La primera condición establece que la persona se abstendrá de asociar cualquier copartícipe con Dios hasta el día de su muerte. Esto incluye tanto la idolatría visible como las dependencias ocultas del corazón.

¿Qué significa asociar copartícipes con Dios?

Significa conceder a una persona, objeto, medio o deseo la confianza, obediencia o importancia absoluta que corresponde únicamente a Dios.

¿Usar medicamentos contradice la confianza en Dios?

No. El islam enseña a utilizar los medios disponibles. El problema surge cuando una persona cree que el medicamento o el médico poseen poder independiente de Dios.

¿Cuáles son los ídolos ocultos del corazón?

Pueden ser el ego, el miedo, la riqueza, el prestigio, las personas poderosas, el placer, las adicciones o la dependencia excesiva de los medios materiales.

¿Cómo se puede fortalecer la unidad de Dios?

Mediante la oración, el recuerdo de Dios, la revisión de las intenciones, la caridad, el uso responsable de los medios y la confianza constante en el Creador.

¿Qué relación tiene la primera condición con el materialismo?

El materialismo convierte la riqueza, el consumo y el éxito en objetivos absolutos. La primera condición recuerda que ninguna posesión debe ocupar el lugar de Dios.

¿Qué enseñó el Santo Profeta Muhammad (sa) sobre la unidad de Dios?

Dedicó toda su vida al establecimiento de la unidad de Dios y enseñó que la oración, el sacrificio, la vida y la muerte deben pertenecer al Creador.

¿Qué papel desempeña el Jalifato?

El Jalifato proporciona guía espiritual y ayuda a la Comunidad a permanecer unida en la fe, la oración, la reforma moral y el servicio a la humanidad.

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