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La creencia en Al-lah no es fe ciega: es una elección racional
Este artículo examina la relación entre la razón y la revelación desde la perspectiva del Islam. A la luz de los escritos del Mesías Prometido (la paz sea con él), se analiza cómo la fe en Al-lah no contradice la racionalidad, sino que la perfecciona.
El Islam enseña que la razón es esencial, pero limitada. La revelación divina constituye la fuente suprema de certeza absoluta.
Introducción
Algunos musulmanes pueden llegar a pensar que la razón —es decir, la capacidad de pensar y emitir juicios— no puede demostrar todos los aspectos de la fe. Es innegable que la razón posee límites claros. Sin embargo, las enseñanzas del Islam pueden conducirnos hacia una realidad absoluta y objetiva que trasciende dichas limitaciones.
Esta afirmación puede inquietar a la mente secular contemporánea. Antes de descartarla como una creencia ciega o irracional, conviene examinar el argumento con detenimiento.
¿Se opone el Islam a la razón?
En absoluto. El Islam no solo no se opone al razonamiento, sino que lo promueve activamente. Exhorta a fundamentar las creencias en pruebas claras y razonamiento sólido, en armonía con las leyes de la naturaleza y la sharía (ley islámica). Las convicciones religiosas no deben basarse en rumores ni en tradiciones no examinadas.
El Sagrado Corán declara:
وَمَآ أَرْسَلْنَا مِن قَبْلِكَ إِلَّا رِجَالًۭا نُّوحِىٓ إِلَيْهِمْ ۖ فَسْـَٔلُوٓا أَهْلَ ٱلذِّكْرِ إِن كُنتُمْ لَا تَعْلَمُونَ (يوسف: ١٠٩)
«Y antes de ti no enviamos sino hombres a quienes revelábamos; preguntad, pues, a la gente del Recuerdo si no sabéis»
(Sagrado Corán, Sura Yusuf, 12:109)
Asimismo, afirma:
فَأَقِمْ وَجْهَكَ لِلدِّينِ حَنِيفًۭا ۚ فِطْرَتَ ٱللَّهِ ٱلَّتِى فَطَرَ ٱلنَّاسَ عَلَيْهَا (الروم: ٣٠)
«Consagra, pues, tu rostro a la religión, como hombre recto; la naturaleza hecha por Al-lah en la cual Él ha creado a la humanidad»
(Sagrado Corán, Sura ar-Rum, 30:30)
La fe islámica está en consonancia con la naturaleza intrínseca del ser humano.
El Mesías Prometido (la paz sea con él), Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, afirmó en Barahin-e-Ahmadiyya que el poder de la razón es la corona de la humanidad; su uso correcto eleva al ser humano y le abre las puertas del progreso ilimitado.
Las dos primeras fuentes del conocimiento
En Barahin-e-Ahmadiyya, el Mesías Prometido (la paz sea con él) explica que el razonamiento humano depende de factores externos y opera fundamentalmente a través de dos fuentes principales:
Testimonio histórico y hechos establecidos.
Observación física y experimentación repetida.
En las primeras etapas del aprendizaje, el estudiante acepta lo que se le enseña con confianza. Sin esta base, el progreso académico sería imposible.
De igual manera, el creyente comienza aceptando que el Sagrado Corán es la palabra revelada a Muhammad (la paz y bendiciones de Dios sean con él).
Con el tiempo, la mente humana reconoce lagunas en su conocimiento y recurre a la experimentación y la observación. Así surgen los descubrimientos científicos.
El caso de Galileo Galilei ilustra cómo la razón permitió avanzar en la comprensión del cosmos pese a la oposición institucional. Del mismo modo, Marie Curie, mediante investigación rigurosa, logró descubrimientos trascendentales en física y química.
Sin embargo, estos mismos ejemplos muestran que la razón, aunque poderosa, es limitada. Si la razón otorgara certeza absoluta, tales científicos habrían previsto los daños físicos que finalmente sufrieron.
¿Qué es la certeza perfecta?
El Mesías Prometido (la paz sea con él) definió la certeza perfecta como una convicción en la que no queda lugar para la duda y el corazón queda plenamente satisfecho.
Las conclusiones racionales siempre permanecen abiertas a revisión. Nuevas evidencias pueden modificar teorías previas. Por ello, la razón no puede proporcionar certeza absoluta.
El ejemplo del Profeta Ibrahim (la paz sea con él)
El Sagrado Corán relata cómo el Ibrahim (la paz sea con él) desafió la idolatría de su pueblo:
قَالُوا۟ مَن فَعَلَ هَـٰذَا بِـَٔالِهَتِنَآ إِنَّهُۥ لَمِنَ ٱلظَّـٰلِمِينَ (الأنبياء: ٥٩)
«Dijeron: ¿Quién ha hecho esto a nuestros dioses? Ciertamente es de los injustos»
(Sagrado Corán, Sura al-Anbiya, 21:59)
Cuando fue arrojado al fuego, ocurrió un desenlace que superaba toda previsión racional:
قُلْنَا يَـٰنَارُ كُونِى بَرْدًۭا وَسَلَـٰمًا عَلَىٰٓ إِبْرَٰهِيمَ (الأنبياء: ٦٩) «Dijimos: ¡Oh fuego! Sé frío y pacífico para Ibrahim» (Sagrado Corán, Sura al-Anbiya, 21:69)
La razón humana anticipa combustión y destrucción. La revelación mostró una realidad superior.
¿Cuál es la fuente suprema del conocimiento?
El Islam enseña que existe una tercera y más elevada fuente de conocimiento: la revelación.
El Sagrado Corán declara:
إِنَّ هَـٰذَا ٱلْقُرْءَانَ يَهْدِى لِلَّتِى هِىَ أَقْوَمُ (بني إسرائيل: ٩)
«Ciertamente este Corán guía hacia lo que es más recto»
(Sagrado Corán, Sura Bani Isra’il, 17:9)
Y desafía a la humanidad:
وَإِن كُنتُمْ فِى رَيْبٍۢ مِّمَّا نَزَّلْنَا عَلَىٰ عَبْدِنَا فَأْتُوا۟ بِسُورَةٍۢ مِّن مِّثْلِهِۦ (البقرة: ٢٣)
«Y si estáis en duda respecto a lo que hemos revelado a Nuestro siervo, producid una sura semejante»
(Sagrado Corán, Sura al-Baqarah, 2:23)
Durante más de catorce siglos, este desafío permanece sin respuesta.
Revelación y ciencia: ¿conflicto o armonía?
Algunos filósofos europeos, como Charles Darwin o Karl Marx, intentaron explicar la realidad exclusivamente desde marcos racionales o materialistas. Sin embargo, la revelación islámica afirma que el conocimiento humano está subordinado a leyes que no dependen de nuestra comprensión.
El Islam no presenta la ciencia como rival de la fe. Más bien, enseña que:
El Sagrado Corán es la palabra de Al-lah.
La creación es la obra de Al-lah.
La ciencia descubre progresivamente lo que la revelación ha anunciado en principios generales.
Conclusión
La razón es un don invaluable. Permite análisis, descubrimiento y progreso. No obstante, es dependiente y limitada.
La revelación divina constituye la fuente de certeza perfecta porque procede de Al-lah, el Omnisciente.
Decir «no creo en Al-lah, creo en la ciencia» supone una falsa dicotomía. La ciencia explora la obra de Al-lah; la revelación comunica Su voluntad y propósito. Ambas, correctamente entendidas, convergen en una misma verdad última.
(Basado en Barahin-e-Ahmadiyya, Partes III y IV, de Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, el Mesías Prometido (la paz sea con él))
Traducio en por Hareem Ahmed Choudhry
Autor: Equipo Editorial IslamesAmor
Contenido educativo e informativo.
